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Una recordación vívida de la fe de una mujer extraordinaria

“Mama Antula”, el libro que relata la vida de la laica santiagueña que podría convertirse en la primera santa argentina,  fue presentado en el Salón Blanco Municipal por sus autoras, Nunzia Locatelli y Cintia Suárez acompañadas por la esperancina Gisela García, con la presencia de la intendente Ana María Meiners y la secretaria de Cultura, Adriana Robledo.

Se trata de una atractiva y exhaustiva biografía de María Antonia de Paz y Figueroa, conocida como Mama Antula.
Las escritoras amalgaman la vida de esta mujer audaz, dueña de una fortaleza extraordinaria, con la cotidianeidad del siglo XVIII.
En una época en que las mujeres estaban silenciadas, ella decidió no obedecer los mandatos familiares, y recorrió miles de km descalza, desde Santiago del Estero hasta Buenos Aires, para llevar a la capital de Virreinato de la Plata la práctica de los ejercicios espirituales. Mama Antula derrotó las imposiciones de su tiempo y se relacionó con algunos de los más importantes próceres argentinos, cuyos nombres fueron registrados en la historia nacional, mientras que el de ella pasó al olvido.
Las investigadoras de la vida de Mama Antula tuvieron acceso al archivo documental del Vaticano, sumado a otras fuentes, a libros de biógrafos y crónicas de la época. Esta investigación las enfrenta con una gran omisión en la historia argentina, la identidad invisibilizada, sus raíces negras, la esclavitud, la idianidad, temas de evangelizadores jesuitas.

Mama Antula (María Antonia de Paz y Figueroa)
El 27 de agosto de 2016 fue beatificada por el papa Francisco, en Santiago del Estero. María Antonia Paz y Figueroa (1730-1799), conocida como Mama Antula, fue la responsable de traer a Argentina la imagen del Patrono del Pan y el Trabajo, San Cayetano. Durante su juventud trabajó junto a los jesuitas, y cuando la Compañía de Jesús fue expulsada del Virreinato inició un peregrinaje que la llevó a recorrer a pie provincias para difundir los ejercicios ignacianos. Radicada en Buenos Aires, dedicó sus últimos 20 años a predicar el mensaje de Cristo. El papa Francisco es devoto de la religiosa: siendo arzobispo de Buenos Aires solía nombrarla y tener presentes sus enseñanzas en las homilías y desde que asumió la titularidad de la Iglesia Católica pregonó para declararla beata.
Cabe recordar que existe una placa conmemorativa en honor a María Antonia de Paz y Figueroa, “Mamá Antula, Madre de la Patria”, ubicada en la plaza del Arco de la Colonización de Esperanza, a la vera de la ruta 70, en el ingreso Este de la ciudad.

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