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jueves, julio 7, 2022
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Una grande de la costura esperancina se retira

Se retira una grande. Llena de arte y de amor en lo que hizo toda su vida. Una creadora de diseño y moda que jamás apareció en una fotografía hasta hoy. Pero que todos saben de su valía de modista y ser humano.

 

Una gran mujer que llegó a la ciudad desde la sencillez del campo y que trabajó de sol a sol, como una labriega de la costura.
Desde la tierra del trigo, trajo en sus manos una tijera para cortar todo cansancio, un hilo para hilar los sueños y su corazón lleno de ese modo incansable de hacer las cosas y de servir a la gente. Fue pionera de la confección, el corte y la venta así como de alquiler de trajes y ropas.
Ella dio vida al mejor vestir de los esperancinos durante tres generaciones. Fue para los vecinos, el traje de todo evento, la elegancia de cada fiesta.
Siempre cultivó el ser sencillo, mujer de principios y de honradez extraordinaria. Su honestidad se eleva como un lirio en su frente.
Belkis Maris Erni se retira, con un corazón agradecido a todos los esperancinos y a sus clientes de la zona. Gente que confió en ella y sostuvo su trabajo económicamente y la llevó a forjar un futuro. Allí quedará su local como un totem religioso de la moda esperancina, por todo lo que se hace con una pasión extraordinaria.

Ella seguirá simbólicamente con su local y taller de puertas abiertas a todas las personas, de las más adineradas hasta las más humildes, y en su inclaudicable conducta plena de responsabilidad.
Cuántos esperancinos recordarán en sus vidas, sus trajes, sus vestidos de novia, sus ropas de gala, que son parte del anecdotario más sagrados de sus vidas.
Hoy, en el otoño de su existencia, todos le dan un tierno y profundo abrazo de despedida lleno de gratitud. Y en el espejo de su taller se reflejarán miles de rostros felices de haber encontrado en su mano maestra tanto talento.
“Estela Delfino”, Belkis Maris Erni, ¡Dios te colme de su eterna bondad! y que en el atardecer de tu existencia, la alegría cubra todos tus días y a tu corazón.

Misión cumplida, maestra del mejor arte de vestir.

      Daniel Frank