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Alimentos aumentaron entre un 20 y un 25 por ciento en Esperanza

No se observa  desabastecimiento, como  ocurre en grandes ciudades como Buenos Aires o Rosario. Tal vez en marcas puntuales, pero existen alternativas en los productos. Esperanza no está ajena al tremendo golpe que dio el dólar- que estaba fuertemente retrasado artificialmente y al cual el resultado de las elecciones primarias, puso en precio antes de lo esperado, que iba a ser después de octubre- y la desvalorización del peso esta semana.

El lunes directamente no había precios, los viajantes descansaron en sus hogares y los que visitaron clientes, lo hacían con pedidos en listas de precios sin dar valores a la despensa o al kiosco esperancino.

En la jornada de ayer y de hoy todo se fue normalizando, salvo en los rubros de vehículos, tanto en venta como en repuestos donde existen problema y en el rubro de la electrónica, que está atada directamente al dólar. “Por la mañana me tiran un precio y por la tarde me lo cambian por otro más caro” se quejaba un  propietario de una casa de venta de celulares y accesorios. La especulación es grande en este sector de la economía.

En el rubro de la óptica, incluso, no hay precios para los lentes de contacto, por citar un detalle, y algunos otros productos.

Los farmacéuticos esperancinos, contaron a cronistas de este medio que los laboratorios, todos, aumentaron un 10 por ciento promedio todos los medicamentos, sin excepción. Ese “sólo” 10 por ciento tiene una explicación, visto la brutal devaluación del peso producida el lunes, y es que los laboratorios ya venían haciendo un “colchón” con incrementos constantes durante el año.

“La gente busca alternativas. Medicamentos con la misma droga pero más baratos. A veces no hay, y en otras veces los precios no varían mucho entre uno y otro. En Esperanza no conozco que hayan bajado tanto las compra, pero sí, se ve, algunos clientes dicen ya vengo, y no vienen más” cuentan los farmacéuticos con muchos años en el tema.

Definitivamente lo que más importa es la comida. Y en este punto, otra vez la inflación se come el salario o lo poco que ganan los más pobres, a quienes más daño les hace esta devaluación. Más allá que el perjuicio es para todos, dado que todos los esperancinos comen.

Harinas y derivados, fideos, masitas, tortas y etcéteras, los precios están dolarizados con la venta del trigo. Todas las ramas aumentaron el 20 por ciento por lo menos.

No así el pan en las panaderías, aunque algunos se quejen que falta harina a veces. No deja de ser un alivio pero no se sabe hasta cuando, porque  se estima que la inflación anual en la Argentina será el 60% aproximadamente este año.

Mientras en los campos hay “honguitos” blancos por todos lados, reteniendo el grano y la cosecha para no liquidar dólares en una etapa muy crítica, la economía familiar hace lo mismo. Los que pueden acopian en las heladeras y los freezers todo lo que se pueda.

Quien ganó dinero fue el que acopió aceite, porque las aceiteras subieron el precio en un 25 por ciento por estas horas y la yerba es un artículo de lujo, tanto que hoy se cambian dos botellas de champán por un paquete de yerba en cualquier supermercado, si se comparan precios.

Es más barato tomarse un buen vino que unos mates en este invierno y cada vez es peor.

En no pocos hogares, después del mate compartido, en el uso de la yerba, viene un segundo uso como mate cocido.

Aunque ahora el té en saquitos lo ha reemplazado claramente en los sectores humildes de la ciudad. El té en Barrio La Orilla, Fátima  o Castellanos, por citar ejemplos, se bebe a ritmo de cualquier tradicional familia o comunidad en Londres.

La buena  noticia la dieron los carniceros de Esperanza, dado que los incrementos en ese artículo tan vital para las familias, no aumentaron en la semana y recién, hace minutos en esta tarde de jueves, la variación es de menos de un 5 por ciento por corte, entre 4 y 5 pesos.

Donde hubo protestas de las madres, fue en los artículos para fiestas, que van  en repostería desde un 10 a un 70 por ciento, y también se modificaron los artículos de cotillón, aunque, hay que decirlo, no todos los precios son homogéneos en la ciudad y en algunos casos, un mismo artículo tiene pequeñas o enormes diferencias en sus valores al público entre un comercio y otro.

 

 

 

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