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jueves, diciembre 1, 2022
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Ambiente natural, organización política y acción coercitiva: notas sobre “El eje geográfico de la historia” de Sir Halford John Mackinder

En este artículo, escrito en 1904, Mackinder expone cuatro argumentos principales: 1) la importancia de la acción coercitiva para el nacimiento de la idea de nación; 2) la completa apropiación política del mundo; 3) la relación entre ambiente natural y organización política y 4) las potencialidades del corazón-tierra.

 El eje geográfico de la historia de Halford J. Mackinder

En el comienzo del siglo XX —el autor describe su época como pos-colombina— es evidente que las exploraciones geográficas están a punto de terminar, y que la ciencia geográfica debe derivar hacia un examen intenso de sus postulados y alcanzar una síntesis filosófica. “El mundo, en las fronteras más remotas, apenas se ha revelado antes de que debamos hacer una crónica de su completa apropiación política”, escribió.

Me parece, agrega, por lo tanto, que estamos por primera vez en condiciones de intentar con cierto grado de exhaustividad, una correlación entre grandes generalizaciones geográficas y grandes generalizaciones históricas, y además se pueden percibir ciertos aspectos de causalidad geográfica en la historia universal.

Desde el punto de vista de Mackinder, la síntesis filosófica y política de un mundo cuya apropiación política se ha completado, implica que toda explosión de fuerzas sociales, en lugar de disiparse en un circuito circundante de regiones desconocidas, tendrá repercusiones al otro lado del globo; y los elementos más débiles en el sistema político y económico mundial, consecuentemente, serán destrozados.

De hecho, en su artículo, El eje geográfico de la historia, se busca una fórmula con la cual se expresarían ciertas causaciones geográficas de la historia universal, con valor práctico, poniendo, en perspectiva, determinadas fuerzas en pugna en el ámbito político internacional. En su paper, escrito para la Royal Geographical Society, en 1904, propuso describir los rasgos esenciales de la coerción, presentó las principales fases del desarrollo histórico, orgánicamente conectadas a la “acción humana coercitiva” e identificó el control de los recursos como elemento analítico clave en la causación histórica.

En ese sentido, sostuvo que “las ideas que van a formar la nación, como opuesto de una mera multitud humana, generalmente son aceptadas bajo presión y no sin conflictos, y bajo la necesidad común de resistir fuerzas externas. Fue bajo la presión externa de la barbarie que Europa alcanzó la civilización”.

Ambiente natural y organización política

En concreto, el contraste más remarcable en el mapa político de la Europa Moderna, es el que presenta la vasta área de Rusia, ocupando la mitad del continente, y el conjunto de territorios más pequeños. En términos geomorfológicos, un contraste similar entre las tierras bajas ininterrumpidas del oeste y el complejo de montañas, valles y penínsulas, que, juntos, forman esta parte del mundo, léase: Europa.

“La correlación entre medio ambiente natural y organización política es tan obvia como difícil de describir”, afirma. El régimen orográfico, por caso, que afecta los espacios geográficos analizados, establece que el norte y el noroeste constituyen bosques interrumpidos sólo por marismas. La línea de separación de estas dos regiones corre diagonalmente hacia el noreste desde el extremo norte de los Cárpatos hasta la extremidad sur de los Montes Urales.

Mackinder argumenta que gran parte de la historia moderna podría escribirse como el relato de las incursiones de los Hunos, los Ávaros, los Búlgaros, los Magiares, Kasajos, Patzinakos, Kalmikos, Cumanos, Mongoles y Tártaros.

De hecho, por miles de años, un raid constante de jinetes belicosos emergió desde Asia a través de la planicie esteparia localizada entre los Montes Urales y el Mar Caspio, los cuales cabalgaron por los espacios abiertos de la península europea, configurándose, en resistencia a ellos, los pueblos ruso, alemán, francés, italiano y griego bizantino.

Geográficamente, en la región euroasiática, tenemos una inmensa área con todas las condiciones ambientales necesarias para el sostenimiento de una población dispersa, pero que, agregada, no puede ser subestimada.

En resumidas cuentas, escribió Mackinder, la concepción de Eurasia a la que llegamos es la de un espacio geográfico bien drenado desde el punto de vista fluvial, delimitado por los suelos permanentemente helados del norte, y rodeado por las aguas de los cinco mares, a saber, el mar Mediterráneo, Adriático, Caspio, Negro, Rojo y de Azov al suroeste; y por las aguas oceánicas al sureste. Esta masa continental mide 21 millones millas cuadradas, más de tres veces el área de Norte América y su centro alcanza los 9 millones de millas cuadradas, esto es, más de dos veces Europa. No posee vías navegables disponibles en los bosques sub-árticos y fue transitado sin pausa por jinetes a caballo y en camello desde tiempos inmemoriales. Al este, al sur y al oeste de este “corazón-tierra” hay regiones marginales y vastas cordilleras accesibles a los navegantes.

La movilidad como criterio

La movilidad es otra dimensión analítica de primer orden en el paper de Mackinder y es, en verdad, de importancia fundamental. La movilidad, a través de los océanos, es el rival natural del caballo y el camello en el corazón del continente. El autor de El eje geográfico de la historia, en ese sentido, propone tres estados de civilización basados en la movilidad, a saber, el Potámico —con los ríos Yangtsé, Ganges, Éufrates y Nilo—, el Talásico, en el cual romanos y griegos usaron el Mar Mediterráneo con el cual consolidaron y extendieron su poder y finalmente, el colombino o colonial, al que se hizo breve mención antes.

Por eso, el resultado más importante del descubrimiento de la ruta marítima a las Indias fue conectar el este y el oeste a través de la navegación costera, y neutralizar, en cierta medida, la ventaja estratégica de la posición central de los nómades esteparios, presionándolos por la retaguardia.

Asimismo, la civilización colonial o colombina dotó a la cristiandad de un impresionante poder de movilidad, cuyo efecto político fue invertir la relación entre Europa y Asia, enjaulada hasta entonces entre un desierto infranqueable al sur, un océano desconocido al oeste y boscosas aguas heladas al norte y noroeste. Gran Bretaña, Canadá, Estados Unidos, Sudáfrica, Australia y Japón constituyeron entonces un anillo de bases extranjeras e insulares para el predominio marítimo y comercial, inaccesible para los poderes terrestres de Eurasia.

Estos espacios entre el imperios ruso y Mongolia son tan vastos y sus potencialidades en población, trigo, algodón, combustible y metales tan incalculablemente grandes, que es inevitable que se desarrolle un vasto mundo económico, más o menos apartado e inaccesible al comercio oceánico.

Finalmente, Mackinder concluyó que, cuando Rusia reemplace al imperio mongol, su presión sobre Finlandia, Escandinavia, Polonia, Turquía, Persia, India y China, reemplazará las incursiones centrífugas de los nómades esteparios; además, a escala mundial, ocupará la posición estratégica central que Alemania ocupa en Europa.

 

Natural enviroment, political organization and coercive action: Notes about The Geographical pivot of history by Sir Halford John Mackinder

In this paper, wrotte in 1904, Mackinder exposed 1) the matter of coercive action for the birth of idea of ​​nation; 2) The complete political appropriation of the world; 3) the relationship between natural environment with the political organization, and 4) the potentialities of “heart-land”.

 The Geographical pivot of history, Halford J. Mackinder

In the opening of the twentieth century —the author describe the epoch like “post-Columbian age”— “it is recognized that geographical exploration as nearly over, an it is recognized that geography must be diverted to the propose of intensive survey and philosophic synthesis. (…) The missionary, the conqueror, the farmer, the miner, and, of late, the engineer have followed so clasely in the traveller´s footsteps that the world, in the remoter borders, has hardley been revealid before we must chronicle its virtually complet political apropiation”.

It appears to me, therefore, that in the present decade we are for the first time in a position to attemp, with some degree of completeness, a correlation between the larger geographical and the larger historical generalizations. Fort he first time we can percieve something of the real proposition of features and events on the stage of the whole world, and may seek a formula which shall express certain aspects, at any rate, of geographical causation in universal history.

Since the Mackinder´s point of view, this philosophic, geographical and political synthesis involve that “Every explotion of social forces, instead of being dissipated in a sorrounding circuit of unknown spaces and barbaric chaos, will be sharpley rechoed for the far side of the globe, and weak elements in the political and economic system of the world will be shatered in cosequence”.

Moreover, in The geographical pivot of history he seek a formula which shall express certain “geographical causation in universal history  with practical value as setting into perspective some of the competing forces in current international politics”. The paper was propose describing the physical features of the coercive of human action, and presenting some of the chief phases of history as organically connected with them, identifinng the control of resources like core analytical element in the historical causation.

In this sense, hold that “the ideas wich go to form a nation, as opposed to a mere crowd of human animals, have ussually been accepted under the pressure of a common tribulation, and under a common necessity of resistence to external force. It was under pressure of external barbarism that Europe achieved her civilization.

Nautural Enviroment and Political Geographie

In concret, the most remarkable contrast in the political map of modern Europe is that presented by the vast area of Russia occupying half the continent and the group of smaller territories tenanted by there is of course, a like contrast between the unbroken lowland of the east and the rich complex of mountains and valleys, islands and peninsulas, wich together form the remainder of this part of the world, this is, Europe.

In deed, the correlation between natural enviroment and political organization is so obvious than hard to descrip. The orographical regime stablish that the north and north west, were forest broken only by marshes. The line separating the two regions ran diagonally north-eastward from the northern end of the Carpathian to a point in the Ural range nearer to its southern than to its northern extremity.

Mackinder argues that a large part of modern history may be written a comentary upon the changes directly or indirectly ensuring the raids of Huns, Avars, Bulgarians, Magyars, Khazars, Patzinaks, Cumans, Mongols and Kalmiks over Europe. In fact, for a thousand years a series of horse-riding peoples emerged from Asia through the board interval between the Ural mountains and the Caspian sea, rode through the open spaces of the European península, shaping by the necesity of oppsing them the history of each of the great peoples around the Russians, the Germans, Frenchs, Italians and the Byzantine Greeks.

Geographicaly, in the Euro-Asia, explain, “We have the inmense area all the conditions for the maintenance of a sparse, but in the aggregate considerable population of horse-riding and camel-riding nomads”.

Summary, writtes Mackinder: “the conception of Euro-Asia to which we thus attain is that of a continous land ice-girt in the north, water-girt elsewhere meassuring 21 millon square miles, or more than three times the area of North America, whose centre and north, measuring some 9 millon square miles, or more than twice the area of Europe, have no available water-ways to the subartic forest of horsemen and camelmen. To east, south and west of this heart-land are marginal regions, ranges in the vast crescent, accsesible to shipmen.

The Mobility like guideline

The mobility is a another analitical dimensión in the Mackinder´s paper, and is, truly, several matter. In words of the british geographer “mobility upon the ocean is the natural rival of horse and camel mobility in the heart of the continent”. He remaind, in this sens, three stages of civilization are bases in the mobility; to know, Potamic —with the Yangtse, Ganges, Euphrates and Nile; the Talasse stage of civilization, in which Romans and Greeks used the Mediterranean sea for the consolidate and extend ours power and the Columbian stage, whose it was maked it brief reference before.

For Those “The all-important result of the discovery of the Cape road to the Indies was to conect the western an estern coastal navigation of Euro-Asia, even though by a circuitons remote, an thus in some measure to neutralize the strategical advantage of the centra position of the seteppe-nomads by pressing upon them in rear.

The Columbian or colonial stage of civilization endowed Christendom with the widest posible mobility of power, the broad political effect was to reverse the relation of Europe and Asia, for whereas in the Middle Ages Europe was caged between an impassable dessert to south, and unknown ocean to west and icy or forested water to north and north-east. Britain, Canada, The United States, South Africa, Australia, and Japan are now a ring of outer and insular bases for sea-power and comerce, inaccesible to the land power of Euro Asia.

The spaces within the Russian Empire and Mongolia are so vast, and their potentialities in population, wheat, cotton, fuel, and metals so incalculable great, that is inevitable that a vast economic world, more or less apart, will there develop inaccesible to oceanic comerce.

Finaly, Mackinder concluded that, when Russia will replace the Mongol Empire,  her pressure on Finland, Scandinavia, Poland, Turkey, Persia, India, and China, replaces the centrifugal raids of the nomads- steppmen, aditionaly, to the world scale, will occupies the central strategical position held Germany in Europe.

Prof. Mg. Mauricio Yennerich