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Un año donde es todo o nada

Gentileza: Darío Schueri (Desde Santa Fe).- Miguel Lifschitz, si en febrero o marzo no consigue enviar a la legislatura la ley de necesidad de la reforma constitucional -con reelección- deberá  comenzar a transitar los dos últimos años de gobierno.

A diferencia de Macri que está trabajando para su reelección porque la Constitución nacional le da esa oportunidad, Miguel Lifschitz ya tiene el sucesor en mente en caso de no prosperar las enmiendas constitucionales en la Carta Magna santafesina. El nombre es un secreto bien guardado.

Para ello, en caso de no lograr los consensos necesarios para su continuidad, Lifschitz apelará en primer lugar a evitar que se disperse la imprescindible tropa radical aliada (NEO y el bloque del Frente Progresista Sur) que lo acompaña como socio fundamental en el FPCyS. Después se verá como incorporar otros actores del campo social en un virtual “relanzamiento” del FPCyS.

¿Cómo lograr mantener dentro de la sociedad al radicalismo, toda vez que quizás en el 2019 Cambiemos tenga una oferta de candidato a Gobernador radical de la mano del intendente santafesino José Corral?

El gobernador santafesino decidió quemar las naves, blanqueando crudamente sus deseos reeleccionistas; anatema en el ambiente político santafesino.

Lifschitz seguramente evaluó que difícilmente el peronismo le dé los dos tercios en la estratégica Cámara de Senadores para enviar la ley de necesidad de reforma; mientras que el PRO, confiado en que ganará la Municipalidad de Rosario en el 2019 y desde allí enfilará decidido, sea con José Corral o Luciano Laspina hacia la Casa Gris, tampoco le daría la chance de ser reelecto y desconfiando del  apoyo de sus propios compañeros socialistas, fue por todo.

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