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sábado, julio 4, 2020
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Arrancó el megajuicio al clan narco “Los Monos” con una insólita demora

Un llamativo imprevisto irrumpió hoy en el juicio oral y público contra “Los Monos“, la emblemática banda familiar que impuso con mano de hierro y violencia el negocio del narcomenudeo en Rosario. Un grupo de imputados, que estaba detenido en el subsuelo del edificio donde se iba a desarrollar la audiencia, demoró el inicio del juicio por tres horas con una extraña protesta: se desnudaron.

La primera audiencia estaba fijada para este martes a las 9. A partir de esa hora, los doce integrantes de la organización criminal junto a trece policías tenían previsto estar sentados en el banquillo de los acusados en el segundo piso del Centro de Justicia Penal (CJP), de Mitre y Rueda.

Sin embargo, el procedimiento tuvo un inusual retraso comenzó recién cerca de las 12. Los imputados que estaban en el subsuelo se quitaron sus ropas y se negaron a asistir para protestar contra sus actuales condiciones de detención. En el marco de un extremo operativo de seguridad, los reclusos habían presentado horas antes, a través de sus abogados, un habeas corpus correctivo para que se les restituya el alojamiento penitenciario original.

El reclamo estaba relacionado con el fuerte operativo de prevención dispuesto por la Justicia y el gobierno provincial, que involucró a a más de 200 policías apostados adentro y fuera del edificio.

Para garantizar la seguridad del juicio, se había ordenado que los líderes de la banda duerman de lunes a viernes en el los calabozos del CJP, en el subsuelo, con el objetivo de evitar los traslados a la cárcel de Piñero ubicada a 25 kilómetros de Rosario. El objetivo era evitar cualquier tipo de circunstancia violenta o de rescate de partes de colaboradores de los narcos.

(www.rosario3.com)

(www.rosario3.com)

Con anteojos, Guillermo Cantero. Su padre, Máximo Ariel, el penúltimo en la fila; y Monchi Cantero, al final, en las bancas de los imputados. (Juan José García)

Con anteojos, Guillermo Cantero. Su padre, Máximo Ariel, el penúltimo en la fila; y Monchi Cantero, al final, en las bancas de los imputados. (Juan José García)

Pero los imputados se desnudaron y se amotinaron para no volver al calabozo del centro judicial. Reclamaban volver al Piñero porque la dependencia de detención, advirtieron, no contaba con condiciones mínimas de hábitat. En el medio, hubo otra escena escandalosa protagonizada por Romina Bedetti, una abogada defensora de Lorena Verdún, ex pareja del Claudio “Pájaro” Cantero. Tuvo un encontronazo con la policía por sentarse en una silla de los imputados.

De esta manera, la trama delictiva de “Los Monos” sumó nuevos condimentos para una causa que tiene todos los números para pasar a la historia. El juicio oral y público, cuyo inicio se alargó finalmente hasta el mediodía, busca determinar los delitos de “asociación ilícita” y cinco homicidios atribuidos a la banda que nació a fines de los años noventa en el barrio La Granada, en la zona sur de esta ciudad.

Entre los imputados están dos de los líderes de la organización criminal, Ramón Ezequiel Machuca (34), alias “Monchi” -que estuvo prófugo tres años-, y Ariel Máximo Cantero (29), “Guille”, que lleva más de cuatro años en prisión preventiva.

“Pájaro” Cantero, uno de los cabecillas de la banda que terminó asesinado en el marco de la guerra narco.

“Pájaro” Cantero, uno de los cabecillas de la banda que terminó asesinado en el marco de la guerra narco.

También están incluidos Máximo Ariel Cantero, alias “el Viejo” (52), la pareja de Machuca, Silvana Gorosito (31) y Lorena Verdún (39), la primera mujer del Pájaro y madre de sus tres hijos. La ex pareja es quien amenazó a los periodistas Hernán Lascano y Germán de los Santos cuando presentaban el libro que cuenta detalles de la historia de la banda.

Entre los principales policías acusados están el ex jefe de Inteligencia de la ex Dirección de Drogas Peligrosas, Cristian Floiger; los ex jefe y subjefe de la Sección Automotores de Rosario, Germán Herrera y Guillermo Cardini; el ex jefe de la comisaría de Puerto San Martín, Sergio Blanche. También el comisario Gustavo “Gula” Pereyra, el policía con mayor rango en la Secretaría de Delitos Complejos del Ministerio de Seguridad.

Los efectivos están procesados por brindarles información “secreta y reservada” a “Los Monos” para eludir el accionar judicial.

El caso tiene su importancia local y nacional por la envergadura del negocio y despliegue que desarrolló la banda en el territorio rosarino. Todo se desencadenó a partir  del 8 de septiembre de 2012, cuando comenzó la instrucción para determinar los culpables del homicidio de Martín Paz, alias Fantasma, ultimado con cinco balazos por un sicario. En ese momento, estaba en su cupé BMW blanca a la vista de su mujer y su pequeño hijo.

“Monchi” Machuca. (Télam)

“Monchi” Machuca. (Télam)

“Guille” Cantero (www.lacapital.com.ar)

“Guille” Cantero (www.lacapital.com.ar)

Fantasma era el cuñado de Claudio “Pájaro” Cantero (27), el cabecilla de Los Monos, y se había metido en problemas con otra organización criminal. Con ese ataque, quedó al desnudo una guerra narco interna que estaba asolando Rosario y sumiéndola en una espiral de delitos y violencia. Todo empeoró con el homicidio de “Pájaro”: esa muerte desató un raid de venganzas sangrientas.

La causa representa un antes y un después en la historia criminal de Rosario. No solo sacó a la superficie la operatoria del clan de Cantero y la complicidad policial, partícipe necesaria para que avance sin pausa el narcotráfico. También representó un terremoto político para el entonces gobernador de Santa Fe Antonio Bonfatti, desbordado por el poder de las mafias en los barrios.

El juicio

El tribunal, integrado por los jueces Ismael Manfrín, María Isabel Mas Varela y Marisol Usandizaga, comenzará a analizar primero la imputación de asociación ilícita que pesa sobre los 25 acusados. En esta primera etapa se realizarán 35 audiencias, entre hoy y el 28 de diciembre, con la presencia de 280 testigos.

La sala donde se desarrollará el juicio oral.

La sala donde se desarrollará el juicio oral.

Según la acusación de los jueces y fiscales, “Los Monos” se proponían provocar delitos indeterminados como homicidios, extorsiones, balaceras, amenazas y usurpaciones con el objetivo de usufructuar un territorio liberado. En pocas palabras, usaban la violencia para concretar negocios ilícito, que van más allá del tráfico de drogas.

En tanto, en febrero avanzará la segunda parte, donde se investigarán cinco homicidios. En febrero lo hará con respecto a los los cinco homicidios. El primer caso es el de una balacera contra una casa “bunker” que ocasionó la muerte de una nena de 14 años, Lourdes Cantero. El segundo caso es el asesinato de Diego Demarre, dueño del boliche Infinity Night frente al cual fue ultimado “Pájaro” Cantero, en venganza por ese crimen. El tercero es el atentado a balazos a una camioneta frente al distrito Sudoeste donde murieron Nahuel CésarNorma César y Marcelo Alomar.

La principal prueba del expediente radica en las escuchas telefónicas a los jefes, el resultado de allanamientos y en cuatro testimonios que describieron el presunto modus operandi de la organización.

En abril del año que viene se espera el veredicto.

Durante este proceso, el público que quiera presenciarlo podrá verlo a través de una pantalla en el primer piso y deberá ingresar por calle Sarmiento. Sólo la prensa podrá acceder a la sala donde se llevarán a cabo las audiencias.

El ministro de Seguridad provincial, Maximiliano Pullaro calificó el juicio como “un hito fundamental”. “Pusimos mucho esfuerzo para que este juicio salga bien. Se termina la impunidad. Trabajamos muy fuerte para desarticular estas bandas y logramos obtener índices estables de violencia e iremos por el mismo camino”, definió.