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Bario Norte y La Orilla ante una verdadera “revolución” educativa

Las mejores “revoluciones” en paz son las nacen, brotan y se desarrollan en el silencio creativo y son comunitarias donde la “bandera” es “el otro”. Y un amor convergente por pertenencia, que supera cualquier tipo de adversidad, sostenido en la riqueza de la diversidad, puesta en acción.

Durante los últimos años, el sector norte de la ciudad y especialmente el Barrio La Orilla, postergado por decenas de años e historia, ha ido construyendo una realidad de “integración” al común de la comunidad, superando las “grietas” culturales, históricas y económicas que lo sectorizaban como “Esperancinos de segunda” y hasta algunos viviendo como “de tercera”.

Un aporte común sostenidos por el gobierno municipal y el apoyo del gobierno de la provincia con millonarias inversiones, hacen del Barrio Norte y especialmente del Barrio La Orilla, vecinos con una ciudad que merece ser vivida.

La educación cambia todo

Por crecimiento no se entiende sólo obras estructurales y viviendas, sino además y por sobre todo, la educación que está llegando. Los padres de alumnos que están comprometidos desde hace por lo menos 30 años con las escuelas y la ciudad, se llaman “cooperadores escolares”.

Se podrían nombres decenas desde 1983, pero en representación están desde hace muchos años, el doctor Luis Monti y Miguel Ramos. El primero es un abogado, presidente de la Confederación Santafesina de Asociaciones de Cooperadoras Escolares y el segundo el presidente de la Federación de Cooperadoras Escolares de Esperanza y del departamento Las Colonias.

Lo que se pide

Básicamente, lo primero es celebrar el “milagro” de tener una escuela secundaria, que otras fuentes nos señalan que puede tener la terminalidad basada en el deporte. Algunos pensaban en su terminalidad en arte, pero ya está- y con todo éxito- esta terminalidad en la Escuela de nivel Medio Colombo Muller, que ha crecido de una enorme manera y hoy cuenta con seis primeros años, es la primera escuela secundaria que da mañana y tarde un aporte alimentario a todos sus alumnos y tiene especialidades que interesan a la adolescencia y la juventud actual.

Mientras, en La Orilla todos esperan que en marzo, se haga el primer año, posiblemente sean uno o dos primeros años. En ese sentido, desde el gobierno provincial se nos ha dicho que los alumnos surgirán de la elección que hagan los alumnos inscriptos en cualquier escuela de la ciudad, al momento de crearse el primer año y el comienzo del ciclo lectivo 2019.

Sin embargo, no es lo único. Monti y Ramos nos confirman que los padres piden que también haya una escuela nocturna secundaria en el mismo establecimiento, que bien ser un anexo de la actual escuela secundaria nocturna que funciona en la Escuela San Martín, y que desde hace años está totalmente rebasada de jóvenes mayores de 18 años en adelante que esperan años por un banco. Tanto es así que hay esperancinos que van en automóviles o colectivos de línea a escuelas nocturnas en otras localidades para poder hacer su secundario.

Pero hay otro problema, serio, en la ciudad: los alumnos “NI”. Los jóvenes mayores de 16 años, que no pueden empezar un primer año en una escuela secundaria, por razones obvias y que padres y educadores se resisten a admitir, que se unen en el problema de la falta de educación con los jóvenes ya tienen más de 18 años.

Monti no duda: “Estoy seguro que si hoy abriera el Ministerio de Educación de la Provincia, una escuela de estas características, tendríamos por lo menos 500 alumnos mayores de 16 años en esa escuela, al momento”. Nadie que conozca de mínima la realidad de la ciudad podría decir que esto no es cierto. Ni siquiera dudar.

El doctor Monti agrega una buena experiencia histórica de este proyecto: “En Santa Rosa de la provincia de La Pampa hay una escuela de estas carecteríticas desde hace 20 años, y siempre está con bancos llenos”.

Es de esperar que el norte no tenga que esperar otros cien años para tener una escuela de estas carecterísticas que se necesita desde hace tiempo en la ciudad.

CER es un sigla que tiene que ver con las escuelas rurales. Según sostiene Miguel Ramos, los alumnos de la Escuela Nº 320 “José Alvarez de Arenales” que se ubica en zona rural de Colonia Pujol, podrían estar incluidos en la nueva escuela secundaria del Barrio La Orilla y dejarían así de concurrir a la escuela de Empalme San Carlos, dado que quedarían dentro del mismo distrito de Esperanza. Hay numerosas razones para que el Ministeio dé el sí.

A modo de final

Sin dudas, las verdaderas revoluciones no se hacen con denuncias, desnudos ni armas, sino con la riqueza de la diversidad cultural y de los poderes institucionales, unidos, creando y construyendo ideas y sueños en la realidad y en el tiempo.

Daniel Frank

 

 

 

 

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