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El coraje de una madre llamada Alicia

Ezequiel es la primera vez que sale a la calle. Está en la Plaza, paseo céntrico de la ciudad. Tiene 24 y la llama “mamá Alicia”. Dice: “tantas veces le pedí a Dios tener un papá y una mamá, y ahora los tengo”, Ezequiel padece su error de pibe: el consumo de sustancias para sacarse un vacío existencial que no se fue nunca.

“Todos los días cava más profundo el pozo donde me hundía. Yo decía que estaba bien, careteaba, pero era mentira. Hasta que un día, le dije a mi tía: necesito ayuda. Y me la dieron, porque mi familía, a la que alejé con mi conducta, me daba la espalda” nos confiesa en la mitad de la plaza.

“Un día, recuerdo, era una mañana, llegó Ezequiel y me dijo: necesito paz, por favor, ¿me pueden dar paz? Y yo le dije: acá la vas a encontrar y hace cuatro meses que está con nosotros, y esta es la primera vez que sale nuevamente al mundo” nos cuenta Alicia.

CREA, el Taller del Maestro es un Centro de Rehabilitación en Adicciones de la Asociación Civil Puertas Abiertas. Nació en la casa de Alicia en la ciudad de Santa Fe, quien junto a su esposo y familia tienen un legado de amor extensivo a personas que necesitan salir de las adicciones. Comenzaron con la desgracia de su hijo de 24 años, que un día “probó” la droga a la que la llevó un grupo de compañeros de trabajo. Hasta que un día le dijo: “mamá, ayudame”.

Mamá Alicia, cristiana, le puso el pecho a las balas. Sin la asistencia del estado, ella y su esposo llevaron a su hijo a un centro de salud para recuperación de adictos. “Tenía un hijo que trabajaba, pesaba 80 kilogramos hasta que un día, quiso “probar” invitado por sus “amigos” del trabajo. La droga me devolvió 30 kilogramos enfundado en una capucha, viviendo fuera del mundo”.

“Todos los días salimos adelante. Porque es mentira que salís. La adicción es un Diablo que te persigue todos los días. Pero sacamos a nuestro hijo adelante. CREA nació en mi casa. Hoy el gobierno nos dio un lugar en Recreo que era inhabitable. Lo pusimos en condiciones y la peleamos todos los días”.

“Alicia y su esposo son mi papá y mi mamá. Amo a mis tíos cristianos que me dieron su confianza y además me enseñaron a conocer a Cristo. Hoy te digo, que Dios me tiene en sus manos y que sin El, todo sería mucho más difícil.

Para poder empezar a salir tenés que tocar fondo. Un día tenés un rollo en la cabeza que no se aguanta más. Tenés que pedir ayuda, porque el pozo que vos mismo cavaste, te come vivo. Hoy tengo paz. Aprendés a convivir, a hablar los problemas, a decir y a escuchar, a compartir. Por supuesto que no es fácil, pero si nace de tu corazón, nada es imposible, con la ayuda de Dios.

Yo iba a las reuniones de la Iglesia con mis tíos, para poder calmar a mi familia. Creía que la fe era cosa de viejos. Y hoy puedo creer y es una felicidad inmensa, que me acompaña todos los días” nos cuenta Ezequiel quien está aprendiendo a revincularse con la sociedad.

“Son buenos chicos. Como en todas las adicciones y en la vida. Hay chicos de buen corazón que están enfermos y hay enfermos que son delincuentes. La sociedad te estigma. Si te drogás o tomás, sos un criminal y si encima sos morocho, no te digo. Pero una enorme cantidad de pibes y chicas que se drogan son buenos, sólo se equivocaron y lo están pagando. Y necesitan el buen corazón y la mano solidaria de la sociedad” asegura Alicia quien de esto sabe.

“Si, es verdad. A veces fracasás. Yo lloro mucho. Hay personas que se van un día, sólo porque quieren volver a consumir sustancias.

El caso de un pibe peruano, que vino a estudiar a Santa Fe Diseño Gráfico, Puso una empresa, le fue bien. Trajo a su familia. Tiene adicción al alcohol. Un día llegó a pedir ayuda, temblaba, apenas caminaba. Los chicos lo bañaron, lo cuidaron. Pasaron dos meses y una mañana nos dijo: me voy. Los otros días lo vimos tirado en la plaza, su lugar de antes, barbudo y sucio como vino hace dos meses. Lloramos mucho ese día” comenta Alicia mientras se le inundan los ojos de lágrimas.

“Y seguimos así. Necesitamos ayuda. Estamos orando por los hijos pródigos, para recobrar lo que el enemigo nos robó”.

Quien sienta que puede ayudar, comunicarse al Tel 3425030417 y 3425771208.

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