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Corea del Sur preservó la sociedad abierta y ahora las tasas de infectados están cayendo

¿Qué es mejor para detener una enfermedad pandémica: leyes marciales, cuarentenas impuestas por el estado de acuerdo a la geografía? ¿o mantener una sociedad abierta, mientras confiamos que los profesionales médicos, los individuos, las familias y las comunidades, toman decisiones inteligentes?

Hace más de un mes esta cuestión habría sido puramente retórica y la respuesta de Estados Unidos, pudo haber sido acordada. Después de todo, este es un país de leyes, con una constitución, límites al poder del estado y una confianza esencial en la libertad, ¿verdad?

Cómo cambian los tiempos en una crisis. Los gobernantes alrededor del mundo están imponiendo cuarentenas, no porque esté funcionando, sino porque no quieren que se los culpe por no actuar.

Entonces, consideremos una pregunta esencial: ¿qué funciona?

Corea del Sur ha estabilizado y bajado los nuevos casos de coronavirus esta semana. El país fue el cuarto con más casos de coronavirus en todo el  mundo. No hubo cuarentenas geográficas forzadas con guardias armados. Por el contrario, en el único foco de contagio probado, se aisló a los enfermos.

Después de promediar 500 casos por día a fines de febrero, los totales diarios en marzo fueron 438, 367 y 248, según el Centro de Corea para el control de las Enfermedades.

¿Cómo es que sin despliegues militares o imponiendo generalizaciones, forzando cuarentenas, la epidemia de coronavirus en Corea del Sur está siendo mitigada?

Actualmente hay una cuestión central: ¿por qué estados Unidos debería copiar a China antes que a Corea del Sur?

Los Estados Unidos están inmersos en una campaña electoral y entonces las invocaciones arrogantes de la Constitución y la declaración de independencia son recurrentes (no siempre coherentes). De acuerdo, hablar no cuesta nada, – y cuesta menos cuando proviene de la boca de los políticos. En este momento de crisis el verdadero compromiso de uno con la libertad y con los derechos humanos, se pone al descubierto. La diferencia entre Estados Unidos y China es que China no presume reverencia hacia la libertad, ni entroniza los derechos individuales.

Corea del Sur está aprovechando los derechos de propiedad privada para frustrar la propagación del virus, los propietarios publican y hacen cumplir carteles que dicen: “Sin máscara, no hay entrada”. (Sólo imaginen cómo reaccionarían algunas personas al ser rechazada o denegada su entrada a su destino por decisión del propietario).

Se han establecido tests de prueba para conductores en todo el país, por medio de los cuales las personas, después de un examen de 10 minutos, son notificadas a las pocas horas, si están infectadas. Una aplicación telefónica de autodiagnóstico fue creada en las primeras etapas de la pandemia y los infectados son tratados en centros “vida y tratamiento” cuyo espíritu es el de una “cuarentena suave”.

Más aún, los surcoreanos actúan a partir de su experiencia con la pandemia HIN1* en 2009, se lavan las manos frecuentemente, hacen un esfuerzo por no tocarse sus rostros, usan máscaras y ponen en práctica todo el distanciamiento social posible. El alto nivel de acceso personal a la tecnología en Corea del Sur, hace mucho más practicable esto último, dando ubicuidad por video telecomunicaciones y otras tecnologías.

En contraste con estos desarrollos, en Italia se impuso una cuarentena total y los casos activos han crecido desde 5000 a 6000 y cerca de 8500. Las muertes por coronavirus han aumentado en el mismo período de 366 a 631**.

Es cierto que en algunos aspectos el manejo del brote en Sur Corea infringe derechos individuales. El uso de cámaras de vigilancia, el rastreo de celulares y cuentas bancarias de personas infectadas viola cualquier principio libertario. Pero el punto relevante es que con un toque más suave –mucho más respetuoso con el ciudadano que cualquier otro incluido Estados Unidos, el supuesto bastión de la libertad- los surcoreanos han conseguido resultados superiores a los de las medidas autoritarias de China, Italia y Estados Unidos y prácticamente a los de todas las naciones afectadas.

El viceministro de Salud Kin Gang-Lip sintetizó las premisas básicas del enfoque del gobierno  de Corea del Sur para contrarrestar el brote de coronavirus: “Sin afectar los principios de una sociedad trasparente y abierta, recomendamos un sistema de respuesta que combine participación pública voluntaria con aplicaciones creativas de tecnologías avanzadas”.

Si bien la propagación global del virus continúa extendiéndose, nuevas cepas podrían poner en duda la eficacia del proverbial mecanismo político de Seúl, por el momento, los resultados hablan por sí mismos.

Toda acción gubernamental en la cual se reduce la libertad genera costos netos desde cualquier punto de vista, tanto en circunstancias idílicas como calamitosas. La libertad no es un “amigo en las buenas”. La amamos y la defendemos porque la practicamos en tiempos normales y en tiempos de crisis.

La rápida decisión, de la mayoría de los países, de desplegar sus fuerzas armadas y de seguridad, forzar el sitiado de localidades y paralizar el movimiento individual confirma lo que sospechábamos de nuestras clases dominantes: nuestras libertades son prescindibles, cuando ellas dicen que lo son.

 

*El virus HIN1 es conocido popularmente como influenza.

** Los casos al 21 de marzo alcanzaban la cifra de 793.

Fuente: Earle, Peter: “South Korea Preserve the Open Society and now Infection Rates are falling”, American Institute for Economic Research, 12 de marzo de 2020.

Traducción: Mauricio Yennerich