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Un domingo de homenaje y, está puesta la bocha

Dicen que los mejores homenajes son aquellos que se realizan en vida, con el o los homenajeados presentes, recibiendo el reconocimiento por su destacada participación en el plano profesional o deportivo y en este caso tiene relación con este último ítem ya que nombrar a Teodoro Reidel, Eduarto Reidel y Miguel Rustre y pedir una rápida relación con alguna actividad, surgirá inmediatamente el nombre de bochas.
Ellos,  durante un extenso período fueron de los más destacados en el deporte de las lisas y rayadas, no sólo en el plano regional sino también a nivel nacional y traspasando los límites de nuestro país, en el ámbito internacional.
Este domingo se estará realizando en el club Esperancino de Bochas, el torneo interasociaciones perteneciente al calendario 2018 de la Confederación Argentina, donde se reunirán los mejores exponentes que cuenta en la actualidad el deporte «de blanco» como se lo denomina por la indumentaria que deben tener los protagonistas y es propicia la ocasión para que a instancia de los directivos del club de Av. Córdoba y General Paz de nuestra ciudad, se realice este merecido reconocimiento a estos deportistas que brillaron en cuanta cancha se hayan presentado.
No es casualidad que sea en Esperancino Bochas que se realice este homenaje en vida, «casi sesenta años que estamos en el club», comentaba Teodoro y Eduardo afirmaba, «nos criamos en Deportivo Norte pero a comienzo de los años 60 vinimos a jugar para Esperancino y no nos fuimos más, salvo un año que Esperanza no participaba de los torneos de la Federación y fuimos a jugar a Nueve de Julio y Argentino Quilmes de Rafaela, sino estuvimos siempre en Esperancino».
«Empece a jugar con mi padre en unas canchas en el barrio norte que estaban debajo de unos paraísos y cuando tenía 12 años, junto a Eduardo comenzamos a jugar partidos amistosos en el club Belgrano, donde se juntaban los más chicos y empezaban a jugar en las canchas oficiales», señalaba Martín.
Durante muchos años jugaron los tres juntos, «el trio de las erre nos decían y participábamos permanentemente de los torneos». En una época, Esperanza pertenecía a San Cristóbal y los torneos se jugaban por zonas, «los sábados se realizaban esas zonas y acá había que terminar antes de las 20 porque había que jugar el domingo las finales en San Cristóbal y se viajaba en cochemotor a la noche. A veces apenas teníamos tiempo de bañarnos y salir para el norte a definir los torneos».
Innumerables fueron los logros deportivos que obtuvieron en forma conjunta pero también a nivel individual sus palmares fueron de los más destacados.
Se hacían torneos individuales denominados Argentinos, donde se reunían los mejores jugadores, en un mes, «chili» como le dicen a Teodoro, ganó dos de manera consecutiva, logro que nunca se pudo repetir. «Fue en el año 1971, el primer en Los Hornos de Santa Fe, allí participaron 501 jugadores y dos semanas después se hizo otro en Quilmes de Santa Fe donde tomaron parte 380 jugadores, en total jugué y gané 18 partidos seguidos».
También entre los grandes recuerdos está el Argentino Individual que se llevó a cabo en Buenos Aires, jugando la final en Obras Sanitarias. «Fui en representación de la Federación y para hacerlo tuve que ganar la clasificación y la final para ir a Buenos Aires se la gané a tu viejo (Florindo) y como tenía que llevar un suplente, lo elegí a él».
Eran otras épocas, se jugaban diferentes torneos y muchos reunía a los más destacados de toda la región e incluso de Córdoba, donde también el nivel bochófilo era superior al resto del país. Entre los certámenes más destacados, citaron:
«En Unión de Santa Fe se entregaba al ganador del torneo, el bochín de oro, yo gané dos y Miguel uno», señalaba Teodoro.
Eduardo por su parte indicaba, «fui con Reynaldo (Reidel) y Miguel a jugar en el club 20 de Setiembre de Humberto Primo a jugar el Campeonato de las Estrellas. Fue el 22 de diciembre de 1982, un calor terrible, estábamos invitados con Rafaela, Sunchales y San Carlos y ganamos ese desafío contra los mejores de cada asociación.»
«En Morteros jugamos con Reynaldo y Juan Turco que era de Morteros, un torneo internacional con tríos de Brasil y Chile, eran 270 tríos y lo ganamos; perdíamos 16 a 2 (se jugaba en esa época a 18 puntos), pero nos recuperamos y ellos no pudieron sumar más».
Entre otros logros, también pueden citarse numerosos campeonatos Argentinos, individual y por tríos, también en varias oportunidades el prestigioso torneo Día del Bochófilo, «son siete u ocho», no recuerdo bien decía Eduardo.
Miguel por su parte comentaba de las participaciones en el plano internacional. «Fuimos a jugar a Brasil, hicimos una exhibición en San Pablo, jugamos también en Paraguay y en Paysandú (Uruguay) un torneo muy importante que se denominaba Fiesta de la Cerveza. Con Eduardo y Chili, tuvimos muchos logros compartidos».
No es suficiente este espacio para dimensionar el nivel deportivo que alcanzaron quienes este fin de semana tendrán su merecido homenaje. «Queremos agradecer al club por esto tan lindo que vamos a vivir el domingo y queremos compartirlo con aquellos que fueron rivales pero con los que quedó una muy linda amistad, a la gente de 20 de Setiembre de Humberto, Oscar Camusso de Rafaela, Polito Alessio de San Justo, Ravera de Videla, y otros que en estos momentos no recordamos sus nombres pero que están presentes en nuestra memoria», finalizaron, Teodoro, Eduardo y Miguel, el trío de las erre.
NdR: Hay notas que por su contexto son más agradables de realizar que otras y ésta en particular representa para mí un honor poder realizarla a personas de las cuales en casa y a través de mi padre se la citaba con mucho respeto.
         Rubén Crippa

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