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El empobrecimiento de la clase media y trabajadora deja un tendal en Esperanza

Enero davastador. Para las tiendas de la ciudad, es ver aumentar un camposanto. En ciento metros, en lo que va de enero, cerraron tres tiendas sobre calle San Martín y una en calle Sarmiento, al norte de Pueyrredón.

Son tiendas donde los clientes eran, se diría, de “clase media acomodada” o simplemente de “clase media” en general.

Pero hay otras tiendas. La que en la calle y en los hogares de Esperanza la gente llama “las tiendas de los bolivianos” y que se ubican en el centro. Ello por la nacionalidad de sus propietarios, en su origen, Bolivia, aunque sus hijos ya son esperancinos y argentinos. Algunos de ellos incluso abanderados en jardines de infantes y en escuelas primarias de la ciudad o egresadas y egresados de institutos terciarios.

Una. La que se ubicaba a 30 metros de Plaza San Martín, donde -para muchos habitantes de Esperanza- era “el Cine Mayo” en los años mozos del edificio, con ingreso y egreso sobre calle Aarón Castellanos, ya cerró hace un par de meses largos.

La obra tienda “de los bolivianos” se ubica en calle San Martín, en esquina con la arteria Lehmann. Este mes cierra dicen sus propietarios a través de publicidades callejeras y en revistas de avisos.

“No pueden con el nuevo alquiler y los servicios, más los impuestos” nos dijeron fuentes cercanas a los hechos. “Y los clientes cada vez compran menos”.

Una de las tres tiendas con propietarios bolivianos que sobrevive es la que se ubica en San Martín y Berutti.

Es decir, de tres tiendas, donde los compradores en general, o en su mayoría son esperancinos de clase media trabajadora o del sector humilde de la comunidad, quedará solo una.

Un esperancino, veterano de mil guerras en el rubro tiendas nos confesó: “la gente no tiene más dinero”. Una verdad irreprochable.

¿Dónde está la plata?

Pero, si el dinero es materia, no es humo, no se esfuma. Si antes, no hace mucho tiempo atrás, la sociedad de Esperanza tenía dinero que usaba para comprar en los comercios esperancinos, y ya no lo tiene ¿Quién se quedó con el dinero de la gente? ¿ Qué y cómo se hizo para que pasara de unas manos a otras manos?

Y la pregunta central : ¿Qué hay que hacer y qué no hay que hacer, para que el dinero vuelva a sus legítimos propietarios, la gente que trabaja?

Yque la ciudad de Esperanza no pierda más cada día lo que la hizo grande y fuerte cultural, social, productiva y económicamente: su clase media.

 

 

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