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Escala e implicaciones locales del negocio de la venta de droga

Lo que se ha planteado como prioridad en torno al narcotráfico es la consideración de su escala global. Observar la escala global del problema, pone paños fríos sobre un tema candente, a partir del cual se cruzan acusaciones permanentemente.

Si el problema es global, como efectivamente lo es, la primera línea de acción debe estar coordinada por el Estado nacional. No hay manera de responder eficazmente a problemáticas globales desde lo local. Todo Eliot Ness (The Untouchables, 1987, Robert de Palma,) requiere  jueces y fiscales federales que lo respalden. De lo contrario, sus acciones difícilmente han de prosperar.

Para reforzar la idea según la cual el narcotráfico tiene proporciones que superan la capacidad operativa de cualquier fuerza local, ha de bastarnos repasar las magnitudes de lo que se recauda comercializando estupefacientes.

 

El narcotráfico en números        

Sólo en la ciudad de Rosario, donde ya son casi veinte las víctimas acribilladas por sicarios, “La venta minorista de drogas reparte una ganancia anual de $3500 millones, cifra que representa el 8 por ciento del negocio narco”, que ha sido estimado, el año pasado, por el Ministerio de Seguridad nacional, en $ 45000 millones (La Nación, 15 de enero de 2020).

En el negocio participan tanto bandas criminales, como policías, políticos, jueces y fiscales corruptos. El Diputado por el Frente Social y Popular, Carlos Del Frade, sostiene que: “Tirar a matar porque sí no formaba parte de las bandas rosarinas hasta hace unos días. Parece más un hecho que busca generar terror en la población que otra cosa. La situación que se dio en su momento en otros países como México, Colombia y Brasil, es lo que está sucediendo ahora en Argentina y particularmente en Santa Fe y Rosario. Bandas narco en connivencia con la Policía deciden matar a cualquiera para apretar al gobierno de turno. La limpieza que el ministro Saín realizó, al remover a 32 oficiales de la Policía santafesina, generó que se rompieran los flujos de cajas negras. La respuesta fueron 19 muertes en lo que va del año con la particularidad del ataque en el casino donde además, se realiza un acto de terrorismo, generando justamente terror en la población civil” (Redacción Rosario, 19 de enero de 2020).

El Diputado es una de las voces más autorizadas para hablar del tema, pues viene investigando, como periodista, la corrupción policial desde hace más de veinte años. Por sus publicaciones, hemos podido saber que llegó a las manos del camarista Otto Crippa García, en 1995, un documento firmado por oficiales de la Unidad Regional II, con el cual se puede indicar que tales unidades actúan como recaudadores oficiales de dinero extralegal, proveniente de un circuito regular y tipificado basado en “1, quiniela clandestina, apuestas de caballos, timbas, bingos clandestinos, maquinitas; 2, Moralidad Pública, «narcotraficantes, drogadictos, prostitución, explotadores, proxenetas, wiskerías, discotecas, moteles»; 3, Robos y Hurtos, «piratas del asfalto, asaltantes de bancos, ladrones de autos, punguistas, contrabandistas, desarmaderos»; 4, Seguridad Pública, «médicos, parteras, clínicas, aborteras, curanderismo»; 5, Guardia Rural, «generalidades, sin especialidad»; 6, Guardia de Infantería, “generalidades, sin especialidad»; 7, Policía de Menores, «wiskerías, discotecas, bailables, moteles»”. (Ciudad Blanca, Crónica negra, 2000, Ed. Último Recurso).

 

Implicaciones locales de las unidades oficiales de recaudación extralegal

No obstante el diagnóstico, también los kioskos de droga son verdaderos micro-emprendimientos familiares, en los cuales el papá, el abuelo, la tía y los hermanitos, preparan, fraccionan y comercializan las dosis que un mercado con demanda constante, genera. Asimismo, para comprender este problema, quedan algunos interrogantes de peso ¿Es suficiente remover las jefaturas policiales? ¿No es común ver que todas las cúpulas nuevas hacen buena letra un tiempo hasta que los engranajes del delito se vuelven a encontrar y se vuelven a aceitar? En Esperanza, ¿Cuántas jefaturas nuevas soportó, estoica, la famosa “Gringa”, hasta que, seguramente por un desentendimiento de los que manejaban el negocio, se quedó sin respaldo y tuvo que pagar con su reclusión? Su testimonio sería fundamental para comprender el funcionamiento de las bandas narco a nivel local, en él, no habría que buscar el dato personal, sino la lógica con la que actúan estas bandas ¿Habrá querido, alguna vez, salir del negocio y no la dejaron?

Para finalizar, recuerdo que una concejal esperancina, inquieta, frontal, con carácter, me contó hace ya varios años, que se sumó a la cooperadora policial y empezó a preguntar. Fue suficiente para que un caracterizado integrante de la mencionada cooperadora, le dijera que mejor no pregunte tanto, que tenía familia, que la cuidara.

Mauricio Yennerich