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martes, diciembre 6, 2022
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¿Hasta cuando van a sufrir los más débiles?

El gobierno de la Alianza con De la Rúa. El gobierno de Juntos por el cambio de Macri y ahora el gobierno nacional del Frente de Todos, con Fernández. Todos hacen de  la niñez y de la discapacidad un botín de guerra salvaje en un hecho a todas luces, inaceptable.

 

Anoche, un importante número de esperancinos se dieron cita en Plaza San Martín para plantearle a la comunidad y a las autoridades un gravísimo problema que padecen.

La Superintendencia de Servicios de Salud no paga. Le deben a los profesionales que atienden a niños y personas con discapacidad entre dos y seis meses.

Las obras sociales sindicales y privadas no reciben el dinero porque la Superintendencia no lo deposita, y deben poner la cara como agentes que son, de la irresponsabilidad de los funcionarios nacionales.

Para que la sociedad entienda, el dinero que recauda la Superintendencia para pagar, es una “torta” importante de dinero. Lo recibe del pago del 3 por ciento que hace cada trabajar argentino mensualmente a quien se lo descuentan en su recibo de sueldo.

También hacen su aporte dinerario los empresarios argentinos a partir de tener trabajadores, todos los meses.

Y además, se hizo en su momento, un impuesto especial en lo que es el impuesto al cheque en todos los rincones del país especialmente para sostener como derecho universal la salud de las personas con discapacidad. Es decir, el dinero está. La Superintendencia lo cobra cada 30 días.

Con todos los cambios en Economía que hubo, seguramente esta caja es parte de la codicia de los sectores internos del gobierno nacional, lo que posiblemente no se ha decidido en qué manos debe quedar.

Todo ello se ve en los rostros sufridos de los padres y las madres que deben padecer con cada gobierno nacional el mismo destrato inaceptable, más porque hacen sufrir no sólo a los profesionales que deben seguir viviendo y pagando sus impuestos sin cobrar, sino, principalmente proque el daño es a la salud de personas absolutamente indefensas, tal vez, las más débiles de la sociedad argentina.

Y ponen en el medio a los trabajadores de las obras sociales sindicales y privadas, que nada tienen que ver en esta lucha por codicia política, que, de suceder, no es la primera vez, sino que se repite en todos los gobiernos y que resulta, humanamente e institucionalmente, intolerable.

La respuesta del gobierno nacional en este caso humanitario elemental tiene que ser ya.

  Daniel Frank