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Importancia para el país y la región del acuerdo comercial Mercosur-UE

El Mercosur y la UE están negociando, desde hace más de una década, un acuerdo comercial en el marco de las negociaciones generales sobre un acuerdo de asociación birregional, amplio en todos los sectores de la producción. Los cuatro países del Mercosur, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay- no Venezuela-, les urge este convenio, especialmente para su actividad agraria.

En la última reunión en Brasilia, diciembre, se llegó con optimismo para concretar el acuerdo, pero diferencias y posiciones opuestas, en carne bovina, biodiesel y patentes, no lo permitieron. Pero ambas partes, y más Argentina y Brasil, con sus actuales gobiernos, tiene como objetivo un acuerdo ambicioso e integral y desean completarlo lo antes posible. Para ambos bloques no es poca cosa, ya que la Unión Europea y el Mercosur se encuentran entre los mercados más grandes del mundo. El objeto principal del acuerdo, es la reducción de aranceles, y cupos, y ello significará una baja en precios de bienes de intercambio, que permitirá ahorrar miles de millones de euros a las empresas europeas, especialmente en productos alimenticios. Al Mercosur, mejores precios de manufacturas, especialmente la industria automotriz, laboratorios, servicios y tecnología, muy positivo al consumidor de cada bloque.
El convenio es amplio y ocupa a todos los sectores de la producción, los bienes más conflictivos, son de naturaleza agraria, donde el Mercosur es más fuerte competitivamente. Países como Francia, Hungría, Irlanda y Polonia, temen que sus productos sean la variable de ajuste para negociar los demás productos, como los industriales y de servicio. Ello por la fuerte presión de industriales europeos por firmar el convenio y la fuerte presión del sector agrícola de esos países por demorar, para incorporar condiciones que no les afecte su producción, en especial alimentos.
Los rubros más importantes en acordar, son; la carne, lácteos y el combustible de etanol-biodiesel, además de aspecto sanitarios y patentes. Y las trabas para estos productos, no es tanto el control de calidad, como expresa Francia, sino las cuotas. Mercosur pretende exportar hasta 200.000 toneladas de carne de vacuno al año a Europa, mientras que la UE pretende recibir 70.000 toneladas, lo que ahora elevo a 90.000, y cuesta creerlo, puede destrabar las negociaciones y acordarse.
Para los países del Mercosur, la Unión Europea ya es el mercado de ventas más importante del mundo y exporta bienes por valor de casi 42 mil millones de euros en 2015. Las exportaciones de la UE al Mercosur fueron por más de 46.300 millones de euros. Para la mayoría de sus exportaciones, ambas partes tienen que pagar aranceles de importación. Si se llegara a un acuerdo de libre comercio, eso cambiaría. Mercosur ha ofrecido a la UE liberar el 93 por ciento de su gama de productos libres de aranceles. Uno de los principales escollos en las negociaciones fue siempre la agricultura. Los fuertes productores agrícolas del Mercosur están presionando por los mercados de la UE y están molestos por los altos subsidios que se pagan a los agricultores europeos, mientras que ven un aumento en las importaciones de productos agrícolas de América del Sur como una amenaza.
Estos problemas los tuvieron los mismos países europeos que fueron ingresando a la Unión Europea, como España o Polonia. Sectores productivos, especialmente agrícolas e industriales, temían que sus producciones se vean afectadas al ingresar a la UE, pero se fueron adaptando con el tiempo y es obvio que en esos países su ingreso resultó en mejor calidad de vida.
Los cambios políticos en Argentina y Brasil abren la oportunidad de concluir el acuerdo, pero más urge al país vecino por su inestabilidad política y próximas elecciones con resultados inciertos. Ambos gobiernos tienen una posición crítica hacia el proteccionismo del comercio exterior y procuran la afluencia de inversión extranjera mediante la abolición de reglamentaciones, otorgando exenciones impositivas, simplificación administrativa y flexibilizando la legislación laboral. Esto último, para nuestro país, urge negociar y acordar, las negociaciones sobre el DNU del gobierno, a estudiarlo por partes y aprobarlo con los legisladores está ocurriendo, lo que abre una luz de esperanza. Eso es exactamente lo que está en el acuerdo en cuestión y por qué las negociaciones parecen acelerarse. El abanico de oportunidades para la producción argentina, es importante una vez finalizado el convenio, especialmente para la industria alimenticia y etanol biodiesel, lo que exigirá de mejores normas de calidad y sanidad alimentaria y principalmente la ejecución de las mismas, libre de toda corrupción que es lo que hace temer al mercado europeo.
Según las fuentes diplomáticas, hay posiciones que han resultado razonables y otras que faltan y que se tienen que terminar de cerrar como el tema de propiedad intelectual o las compras gubernamentales por los países del Mercosur, pero hubo un buen clima de acuerdo. Mas las reuniones que Macri mantuvo con su par francés, Macron, con quien no logró avanzar en un acuerdo porque Francia, junto con Polonia y Hungría, era uno de los países que mayores trabas ponían al capítulo de la carne en el debate agrícola de un acuerdo de libre comercio. Pero debieron tratarse otros aspectos en secreto. Cabe advertir que el secreto en estas negociaciones fue y es un tema esencial. Pero la nueva propuesta europea, en respuesta a la del Mercosur, abre serias esperanzas de lograrse la firma del acuerdo, que prevén pueda ser presentado en la próxima reunión de febrero en Paraguay. Es inimaginable el abanico de posibilidades que abre este acuerdo para el país.

Hugo Wilde. Dr en Derecho y Cs Jurídicas. Cátedra Política y Legislación Facultad Cs Veterinaria. UNL

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