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Juventud: Los hinchas agarraron la pala para reconstruir el club del barrio

Lágrimas de dolor. Eso dejó el viento huracanado que se encarnizó con el club. La mirada, triste, en sus dirigentes y sus hinchas. Tantas busecas y sábalos asados. Noches sin dormir haciendo beneficios, para ver como las torres de iluminación morían sobre el piso.

Pero el Barrio Norte es territorio de laburantes, de obreros, de gente de trabajo. Tiene una identidad histórica. Cuando es tiempo de fiesta se baila en Carioca, cuando hay que poner el lomo, se trabaja.

Uno a uno se fueron sumando. Con sus carretillas y sus palas, sus metros y los hilos para hacer los cimientos. Martillos y picos terminaron de tumbar las paredes hechas escombros, sacaron los árboles que vencidos por el viento habían muerto en tierra rojinegra.

Nadie lloraba. No es la hora de los lamentos, sino de sumarse y hacer. Todos miraban en esta Pascua, la alegría de renacer, empujando juntos hacia una nueva victoria, como en la cancha lo cumplen todos los domingos, los jugadores de la sangre y luto. Sus corazones codo a codo y espalda contra espalda. Daba saltos el corazón al verlos. Los “Negros” y “las Negras” del barrio y de la “Juve”sudaron para rehacer la casa de los pibes, cientos, que encuentran su protección, educación, formación y su cuidado en el club del barrio.

Para un pibe, el club del barrio es un pedacito del cielo atado a su alma. Y la gente humilde, esa familia que todo se lo ganó con el trabajo, sabe que también a ese pedacito de cielo hay que cuidarlo.

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