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martes, enero 31, 2023
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La «Parábola de las espigas» y el concurso de titularización docente

Desde diciembre rige un llamado del gobierno provincial a concurso para titularizar horas en el nivel medio del sistema educativo. Los antecedentes presentados —cursos, títulos, publicaciones— proveen al agente un puntaje, que tiene un tope máximo de 100 puntos.

La vigencia de este tope máximo me trajo a la memoria un pasaje del libro Economía y Sociedad en la antigua Grecia, escrito por Michel Austin y Pierre Vidal- Naquet, libro en el cual los autores apoyan sus postulados con una serie de documentos históricos.

En este caso, para La Época Arcaica,  citan un fragmento del Libro V del geógrafo e historiador griego Herodoto, tipificado como la «Parábola de las espigas» (la acertada expresión pertenece a Edouard Will, autor de Korinthiaka: recherches sur l’histoire et la civilisation de Corinthe des origines aux guerres médiques, 1955), parábola que se transcribe literalmente:

Resulta que Periandro despachó un heraldo a la corte de Trasíbulo para preguntarles con qué tipo de medidas políticas consolidaría su posición y así regir la ciudad con el máximo acierto. Entonces Trasíbulo condujo fuera de la capital al emisario de Periandro, entró con él en un campo sembrado y, mientras recorrían el trigal, empezó a formularle al heraldo repetidas preguntas sobre los motivos de su viaje desde Corinto; y, de paso, cada vez que veía que una espiga sobresalía, la quebraba —tras lo cual la arrojaba al suelo—, hasta que, con semejante proceder acabó por destruir lo más espléndido y granado del trigal. Y, una vez atravesado el labrantío, despidió al heraldo sin haberle dado un solo consejo.

Cuando el heraldo regresó a Corinto, Periandro estaba ansioso por conocer el consejo. Pero el emisario le respondió que Trasíbulo no le había dado ninguno, y que él estaba sorprendido de que Periandro lo hubiera enviado a la corte de un sujeto como aquél, un loco rematado que destrozaba sus posesiones (y le contó detalladamente lo que había visto hacer a Trasíbulo).

Sin embargo, Periandro comprendió el comportamiento de Trasíbulo  y se percató de que le aconsejaba asesinar a los conciudadanos más destacados; de manera que, a partir de entonces, hizo gala, contra los corintos, de la crueldad más absoluta.

Dos mil cuatrocientos años, el mar Mediterráneo y el océano Atlántico, median entre aquella caminata en el trigal de Trasíbulo con el emisario de Periandro y esta inocente medida que pone tope al puntaje de los profesionales de la educación. Ambas, no obstante, delatan la misma raíz.

The “parable of the ears of wheat” and the compete for hours in educative system`s

Since december is in force the call of the province govermment in order to compete for hours in the educative system´s middle level. The precedents presented by the candidates -articles, antiquity in the charge, courses- give to the agent points but this score have a maximum limit, or ceiling: 100 points.

The validity of this limit (and I does must say the unfathomable of this up limit), reminded me a small fragment Michel Austin and Pierre Vidal-Naquet´s  text about Economic and social history of ancient Greece, book in which the central arguments are supported with documents. In the case of Archaic Age, they cite a fragment of Herodoto´s Book V, tipified for Edouard Will like “Parable of the ears wheat” (Korinthiaka: recherches sur l’histoire et la civilisation de Corinthe des origines aux guerres médiques, 1955):

Result that Periandro was send one herald to the Trasíbulo`s court for ask him what kind of political measures take for should to consolidate her position and thats way govern the city with success.

Then Trasíbulo drived to out of the city to Periandro`s herald, entered with him in a wheat field and, while they walk, started to formulate to emissary questions about your trip; and, in passing, every time he saw an ear of wheat sticking out, he cut it off and threw it in the floor, until that, with such proceed, finished for destroy the better and the most splendid of wheat field.

And once they trhougth the arable he said good bye without give none  piece of advice.

When the herald came back to Corinto, Periandro was anxious for know the piece of advice. But the emissary answered him that Trasíbulo did not gave none, and said that him is surprised that Periandro had send him at the court of insane man that destroy his possessions (and he told in details what had saw).

However, Periandro understood Trasíbulo`s behavour and realized that he advised to kill of the most eminent citicenz; so that, showed off, against the Corinthians, of the must absolutely cruelty.

Two thounsand four hundred years, the Mediterranean sea an the Atlantic ocean mediate between the walking on the field of wheat of emissary with Trasíbulo and this inocent mesure that put ceiling to obtained of points for the education professional. Both, however, have the same root.

Prof. Mg. Mauricio Yennerich