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jueves, junio 4, 2020
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La UNL trabaja por el desarrollo del sector agropecuario

La Facultad de Ciencias Agrarias (UNL) y el Nodo Regional Pilar, abordan problemáticas claves para el campo como el mantenimiento de los caminos rurales y el mejoramiento de las condiciones de vida del sector rural. 

El Nodo Regional Pilar está integrado por la Facultad de Ciencias Agrarias, la Cooperativa “Guillermo Lehmann” y el Grupo CREA Región Santa Fe Centro. Para interiorizarnos de su labor, conversamos con la Dra. Susana Grosso, Secretaria de Vinculación con el Territorio de la Facultad de Ciencias Agrarias.

El Nodo presentó un documento muy completo sobre la situación de los caminos rurales en Las Colonias y Castellanos. ¿A qué conclusiones se arribó?

El documento surge a partir de la realización de talleres y del trabajo con los productores, senadores y presidentes comunales. Se hizo una tarea de recolección y sistematización de datos para elaborar un diagnóstico. Y lo que pudimos ver es que la situación de los caminos rurales en estos departamentos es muy heterogénea. Hay problemas comunes y otros de cada jurisdicción. En algunos distritos las empresas lácteas colaboran en el mantenimiento y en otros no. Hay casos donde los productores participan en la toma de decisiones y en otros no. Es un panorama muy heterogéneo y cuesta aunar criterios.

¿Por qué creen que sucede esto?

Córdoba tiene un esquema distinto: el mantenimiento de caminos rurales depende de la Dirección Provincial de Vialidad a través de consorcios. En Santa Fe, de acuerdo a la Constitución, el mantenimiento de caminos de tercera categoría depende de comunas y municipios. Sólo en Las Colonias y Castellanos hay 83 distritos, cada uno con su realidad. Desde el Nodo vimos que no había suficientes instancias de diálogo. A eso estamos apostando, más allá de los diferentes colores políticos: a generar confianza y entender que es un problema de todos.

¿Con qué limitaciones se trabaja en cuanto al parque de maquinarias?

La maquinaria es relativamente suficiente. Nuestras comunas están equipadas. Pero una cosa es la existencia de maquinaria y otra es el estado, la antigüedad y la mano de obra

responsable del manejo. Hay poco trabajo colaborativo entre comunas, aunque algunas comparten maquinaria. Pero es un punto a mejorar al igual que la capacitación del personal. En eso estamos avanzando.

¿El actual sistema de tasas para el mantenimiento es eficiente o es obsoleto?

Hemos relevado una gran disparidad en el cobro de tasas. Y también en la forma de gestionar. Hay distritos que no cobran tasas y otros cobran hasta 14 litros de gasoil por hectárea. Distritos con mayor o menor morosidad. Lugares donde se paga más y los productores están conformes y donde se paga menos pero hay reclamos. Creemos que tiene que ver más con la calidad de la gestión que con los números. En algunos sectores no hay una buena comunicación entre los productores y las autoridades locales. Una característica de nuestros departamentos es que hay muchos caminos y no todos son prioritarios. Entonces es cuestión de acordar eso.

Hoy la incorporación de tecnología es fundamental. Y el sector rural no es la excepción. ¿Tienen un proyecto de geo-localización? ¿De qué se trata?

Sí, se trata de contar con un mapeo de los caminos prioritarios, teniendo en cuenta la ubicación de las escuelas y los tambos. Es necesario para cuando se obtenga el financiamiento para avanzar en las obras de mejorado. Pero hay otra cuestión vinculada a la tecnología y que preocupa, no sólo a las zonas rurales sino incluso a algunos pueblos, que es la conectividad a internet.

 ¿Hay muchas falencias en eso?

Absolutamente. Desde el Nodo tratamos de contribuir a solucionar este problema, a través de un trabajo en red. Ahora con la pandemia y la necesidad de implementar la educación virtual o a distancia, quedó en evidencia la necesidad de que los chicos que concurren a escuelas rurales cuenten con las mismas herramientas de los demás alumnos de las áreas urbanas.

¿Hay cálculos de la inversión que se necesita para mejorar los caminos rurales? ¿Es un monto inalcanzable?

Entre la inflación y la pandemia los números quedaron un poco desfasados. Pero entendemos que la inversión es baja en relación a la economía que mueve la región. Claro que hay un aspecto importante a discutir y es la estructura impositiva de nuestro país. Gran

parte de los impuestos de la zona están centralizados a escala federal y no quedan en la región. Entonces las jurisdicciones que están a cargo del mantenimiento de los caminos rurales no cuentan con los recursos necesarios. Para revertir esto hace falta mucho consenso. Es una discusión muy larga entre diferentes actores y jurisdicciones, tanto local como provincial y nacional.

El documento que elaboró el Nodo Regional Pilar tiene diagnóstico y propuestas. ¿Qué faltaría para llevarlas a cabo? ¿Es cuestión de decisión política?

El documento fue presentado a las nuevas autoridades en enero. Se estaba trabajando y desde el Ministerio de la Producción se estaba elaborando un plan. Lamentablemente con la pandemia se detuvo. Pero aspiramos a mantener el tema en agenda. Si bien hay un componente que es la inversión económica, creemos que hay mucho por hacer a partir del diálogo entre los actores y la generación de espacios de confianza.

Pasando a otra cuestión, desde el Nodo vienen solicitando la reglamentación de la nueva Ley Provincial de Aguas. ¿Por qué?

Santa Fe tiene una ley reciente, la Ley 13.740 o Ley de Aguas, que es muy innovadora desde el punto de vista ambiental pero muy compleja. Fue sancionada en marzo de 2018 pero no fue reglamentada. Plantea una nueva gobernanza del agua y modifica los actuales Comités de Cuenca. Hasta que no se avance en la reglamentación, las responsabilidades no están claras. Por eso la Facultad junto a otros actores públicos y privados, hemos solicitado la reglamentación de esta ley para avanzar en un mejor manejo del agua en la región. Pero reconocemos que hoy las urgencias y prioridades pasan por lo sanitario.

Por último, a veces la gente de la ciudad cree que la solución de los problemas del campo sólo le compete al sector rural. ¿Cuál es su reflexión?

Si bien soy docente de una asignatura que se llama Desarrollo Rural, siempre digo a los estudiantes que hay que hablar de desarrollo territorial. No se puede ver el desarrollo rural y urbano por separado. Creo que la pandemia demostró que el campo no se detiene. A la ciudad siguió llegando la verdura fresca, la carne, la leche. Por contradicciones propias de la cultura argentina y por temas políticos, se dejó de visualizar la importancia del sector agropecuario. Cada vez que nos sentamos a la mesa y tenemos alimentos frescos, quiere decir que hay muchas personas que están trabajando cotidianamente. Ojalá esta pandemia ayude a que la población urbana valore la importancia del sector agropecuario en la provisión de alimentos.