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jueves, agosto 6, 2020
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Las manos negras y delictivas de los que rompen las silobolsas

Sin dudas, para la gente en su gran mayoría, los que rompen las silobolsas en el campo, son los militantes peronistas kirchneristas, pero, apenas se empienza a conocer que hay diferentes voces, las cosas no son tan claras. Los gringos que trabajan la tierra deslomándose, los acopiadores capitanes de la soja, el universo comercial de los contratistas,  las aseguradoras y los que venden al exterior el grano son algunos actores. En marco de un comercio multimillonario, con cifras que el 90 por ciento de los argentinos nunca vio, surge la pregunta ¿quién rompe las silobolsas con tanta impunidad sólo por hacer daño? Las fuerzas de seguridad y la Justicia deben dar una respuesta.

Hasta el momento sólo agarraron a un hombre mayor y a un  menor de 14 años, en el pueblo bonaerense de González Chaves- foto gentileza del diario La Nación”- y existen titulares como los de Clarín:”Sospechan que grupos K rompieron silobolsas, quemaron campos y atacaron chacareros”, diario del domingo, el día de más venta de ese medio porteño.

Con la firma del periodista Nicolás Wiñazki aparecen las instituciones del campo diciendo que se reviven cosas que se pensaban olvidades y campesinos acusando por los incendios en sus campos al kirchnerismo.

Es necesario contextualizar porque hace al tema para conocimiento de la gente, que en estas temporadas de invierno los incendios en los campos son nota corriente por los pastizales secos.

Lo bueno sería, para dar claridad periodística y mayor certeza a los argentinos, es que se conozcan en estos casos, los documentos que los bomberos emiten tras su actuación, con la causa de los incendios, que por el momento, en ningún medio de comunicación aparece.

Está claro que los ataques a los silobolsas existen. Y provocan grandes pérdidas, ya sean granos de soja para comercializar o alimentos para el ganado como el maíz. Son pérdidas muy importante para la gente que trabaja en el campo, delito que debe ser combatido por los gobiernos y las fuerzas de seguridad, de forma irrenunciable.

Ahora bien, tampoco es incongruente la pregunta ¿porqué los K no rompieron silobolsas o incendiaron campos durante el tremendo conflicto durante el gobierno de Cristina Kirchner, y los cuatros años posteriores hasta hoy?

¿Qué situación política o económica existe hoy para que el odio kirchnerista hacia “el campo” se manifieste? Sin dudas es tarea para hacer en casa.

Otros sectores del campo nos señalaban. “Hoy hay silobolsas por todos lados. Es que muchos se han dado cuenta que los que hacen las grandes diferencias son los acopiadores. Hoy están exportando granos que nos compraron a dos pesos, a cien pesos. Entonces muchos gringos aguantan, sin llevar el grano a los acopiadores que son los que hacen las grandes diferencias, para vender cuando ellos quieren y cuando les conviene”.

Estos campesinos de la zona introducen un tema interesante que poco se conoce y que tampoco cuentan los grandes medios porteños y otros interesados en el tema.

Pero además de perder ese dinero los grandes acopadiadores, aparecen las enormes cifras que significan las compañías de seguro. Y este es un tema ríspido en el negocio del campo, en todo sentido.

Desde el gringo que se parte la espalda, junto con el trabajador y la trabajadora rural hasta poner la soja en China, hay un enorme y larguísimo camino y varios actores.

Sin dudas, sería muy importante que las fuerzas de seguridad de las provincias capturen a los delincuentes que destruyen la propiedad ajena y el enorme sacrificio de la gente de campo. Y sobre todo, para poder saber qué tienen que decir esos delincuentes una vez capturados, porque lo peor que le puede pasar a la sociedad es no saber.

Palabras de los afectados

En dos campos, arrendados por el productor José Barbiero, rompieron 3 silobolsas y se perdieron 450 toneladas de soja, cuenta Infobae.

El productor damnificado contó a Infobae, “ayer me llamó un vecino del campo donde alquilo para avisarme lo sucedido. Me rompieron dos silobolsas en un campo y el restante en otro campo. Me llama poderosamente la atención que sea en dos lugares diferentes. Entre uno y el otro campo hay una distancia de 6 y 8 kilómetros.

Cuando me encuentre, más tranquilo, empezaré a buscar si el origen del ataque está relacionado a cuestiones políticas o hay otros motivos” dijo la víctima.

Otra víctima: Pablo Tambussa, un joven de 31 años, que trabaja desde hace años como contratista rural y productor agropecuario.

Es tan importante la tarea del contratista rural en la actividad agrícola que en la actualidad se hacen cargo del 90% de la cosecha de los granos que se cultivan en el país y del 70% de la siembra. Su aporte también es valioso en la aplicación de agroquímicos. Y procesan el 90% de los forrajes conservados y el 100% de las tierras sistematizadas para riego y forestación.

“Durante la semana, delincuentes ingresaron en un establecimiento rural donde Tambussa desarrolla tareas de contratista en la cosecha. Tiraron al piso 11 toneladas de maíz que se encontraban en una tolva, un dispositivo muy similar a un embudo de gran tamaño que se utiliza para el depósito de granos y que se monta sobre un chasis que permite el transporte.

Luego los delincuentes fueron al tractor, que conduce el equipamiento,sacaron el filtro de aceite y encendieron el motor hasta fundirlo. Y lo mismo hicieron con la cosechadora.

“No entiendo porqué tanta maldad”, dijo el productor y contratista a Infobae. “No sospecho de nadie. Somos gente de trabajo y no tenemos problemas con nadie. No me inclino a pensar que la política pueda estar detrás de lo que me sucedió, porque vinieron a dañar directamente a la maquinaria, y para hacer eso tienen que conocer del tema”.

Sea lo que fuere, indudablemente se necesita de forma urgente, los culpables probados para acabar con este enorme perjuicio al hombre de campo.