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Los bolivianos en Esperanza sufren por sus familiares

Esperanza, fundada en 1856, se manejó en su economía con la moneda boliviana.
El primer signo monetario argentino fue el Peso Moneda Nacional (m$n), creado en 1881, durante la presidencia de Julio Argentino Roca, por la ley 1.130. El mismo que puso el dinero para la construcción del Palacio Municipal, porque Guillermo Lehmann -propietario de El Colono del Oeste- era muy amigo de su hermano. El primer presidente argentino, fue boliviano. Se llamaba Cornelio Saavedra.

Cornelio Judas Tadeo de Saavedra y Rodríguez, de Otuyo, corregimiento de Potosí, Virreinato del Perú, actual territorio de Bolivia. Fue un comerciante, miembro capitular y estadista rioplatense. Luchó en la segunda invasión inglesa como jefe del cuerpo de Patricios e intervino decisivamente en la Revolución de Mayo.
Fue el presidente del primer gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata, llamado oficialmente Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata a nombre del Señor Don Fernando VII —más tarde sería conocida como la Primera Junta— y también presidente de la Junta Grande en la que aquella se transformó.
Era cuando Buenos Aires era 20 chozas pobres y las provincias, territorio de pobres y de nadie. Y el Virreynato del Perú era el poder central de lo que sería luego Latinoamérica.

Bolivianos en Esperanza
Hace 20 años llegaron los bolivianos a Esperanza viviendo de una manera durísima, casi como los inmigrantes europeos cuando llegaron a fundar la colonia.
Las primeras familias se instalaron en una ladrillería del Barrio La Orilla. Eran muy ayudados por Cáritas y las Hermanas Siervas del Espíritu Santo, además del Hospital en materia de salud.
Los bolivianos fueron creciendo a ritmo de “deslomarse” trabajando de sol a sol. Compraron otras ladrillerías en la ciudad y en la zona y con el tiempo se hicieron lo que eran, comerciantes y especialmente en el rubro de tiendas en nuestra comunidad.
La mayoría de ellos se casaron entre bolivianos, pero hay mujeres jóvenes que tienen esposos o parejas esperancinas.
Ya hay muchos niños hijos de bolivianos, esperancinos, incluso abanderados en nuestras escuelas.
Hay un diálogo intenso entre el municipio con el Cónsul de Bolivia en Santa Fe para que todos sean documentados. E incluso, es constante la presencia del consulado boliviano en Esperanza.
El Colono del Oeste hace 20 años logró la primera nota periodística con los inmigrantes bolivianos, gracias a los buenos oficios de las Hermanas Siervas del Espíritu Santo. Así los esperancinos se enteraron quienes eran y qué hacían en Esperanza. Era antes de Evo Morales, cuando la miseria era atroz en Bolivia, un país donde el campesinado y pueblos, una enorme masa de familias y de pueblo que aún vivían en la época del colonialismo.
Con ellos dialogó El Colono del Oeste sobre la situación de sus familiares en Bolivia y para entender qué es lo que sucede. Sus identidades se preservan.

Bolivia
Antes de la llegada de Evo Morales Bolivía era uno de los cinco países peores del planeta, con más alto nivel de pobreza y hambre del mundo.
“Los de Santa Cruz, los de pantalones desprecian a las polleras y les dicen que se vuelvan al campo, que un indio no puede gobernar Bolivia” explican.
Los de pantalones son los de la ciudad, los más ricos, los que siempre han detentado un poder colonial. Los hombres en general.
Las polleras son las mujeres a las que llaman collas con desprecio, son todos los pueblos del interior y del campesinado. Las mujeres bolivianas son parte de la cultura de poder matriarcal y eso explica porque las golpean, las secuestran, las vejan y las matan selectivamente.
“Bolivia era un país racista, las coyas eran despreciadas y pobres. Cuando vino Evo Morales cambió esa cultura, Bolivia era hasta hoy un país con derechos para todos los bolivianos.
Las ciudades lo apoyaban. Los centros urbanos lo querían. Crecimos como país y con derechos, pero Evo Morales cometió errores.
Quiso quedarse para siempre en el poder. Y aunque el campesinado lo apoya, mucha gente de las grandes ciudades estaba cansada.
No hubo fraude, pero si situaciones que pretendieron evitar el balotage. Porque Evo Morales no quería ir al balotage, porque tenía temor de perder. Porque había gente de las ciudades que estaba cansada de él y quería un cambio, incluso hubiera aceptado que sea otro de la misma fuerza política, pero Evo no quería dejar el poder.
Además cometió errores. Bolivia es un país que tiene miles de familias en las ciudades importantes que vive del comercio. Los productos vienen de Chile, y a decir verdad no siempre pagan impuestos. Evo Morales quería terminar con eso. Entonces esa gente se le puso en contra.
Lo que querían ahora es que Evo deje la presidencia. Dijimos, bueno, ya se fue ahora todo va a estar en paz. Pero no fue así, los “pantalones” han salido a la calle y en los pueblos rurales a matar, a secuestrar y a hacer desaparecer a las “polleras”. Es muy profundo el odio, la revancha”.
Todos los bolivianos en Esperanza tienen parientes en un país al borde de la guerra civil, hermanos, sobrinos, padres, tíos, amigos y están muy angustiados.

Los Estados Unidos
Ya en noviembre del año pasado, los diarios norteamericanos decían de un golpe de estado en Bolivia.
Estados Unidos sigue considerando a los americanos al sur de México como su patio trasero.
Sus embajadas y servicios de inteligencia operan en toda la región y la escalada de violencia es el resultado de su política.
Así, mediante operaciones basadas en el odio y las divisiones, “voltearon” a los líderes latinoamericanos que eran contrarios a sus intereses colonialistas.
Así violentaron al Brasil, a Ecuador y ahora a Bolivia.
Chile es una revolución de los pobres y vaciados de derechos, diferente al resto porque no está contenida por ninguna de las dos fuerzas que gobiernan de manera alternativa.
Venezuela es una dictadura cívico militar pro rusa. Bolivia es una dictadura cívico militar pro norteamericana. Están dentro del concepto de lo que el Papa Francisco llama la Tercera Guerra Mundial.
Donald Trump festejó la caído de la democracia en Bolivia felicitando al ejército boliviano. Las anteriores caídas de gobiernos, como la de Brasil con el derrocamiento legislativo de Vilma Roussef y el encarcelamiento de Lula ante el peligro cierto de que ganara las elecciones, tuvo como mentor a los Estados Unidos.
¿Porqué se anunciaba en setiembre del año pasado que la CIA y la Embajada norteamericana operaba para la caída de Evo Morales y se insistía en los primeros meses de este año?
Porque en Argentina había elecciones.
Indudablemente la elección de Alberto Fernández aceleró los planes. Ya no se podía armar un gobierno pro norteamericano como el de Bolsonaro en Brasil. Por eso, la operación esta vez no fue “legal” sino fue y es sangrienta después de sembrar el odio en las redes sociales durante años, situaciones de mentiras como el hijo bastardo que le inventaron los periodistas y las corporaciones mediáticas a Evo Morales, lo que desmintieron cuando el daño estaba hecho.
Con una variante, una civil gobernando, como cuando en Argentina José María Guido presidió el país ante el golpe de estado cívico militar contra Arturo Frondizi en el año 1962.
“Los “pantalones” han traído nuevamente el odio. Odian que un indio gobierne Bolivia y que las “polleras” tengan los mismos derechos.
Evo Morales cometió errores, pero nada justifica un golpe de estado tan sangriento” dicen los bolivianos que entienden de qué se trata. Ahora, es el tiempo el dominio del territorio y los negocios, el reparto que viene a cada golpe de estado.
La CIA sigue operando con sus planes, como lo hace en la Argentina y en toda Latinoamérica.
La Embajada Norteamericana comienza a digitar los grandes negocios y las empresas como lo hace en todos los países del mundo.
Los agentes de la dictadura boliviana verán cómo arreglan cada cosa, y cómo se reparten el poder y la participación en los negocios.
No hay ningún misterio en ello. Esos baños de sangre y de horror, los argentinos lo dejamos atrás en 1983 con Raúl Alfonsín, con quien se ha dicho que las dictaduras en la Argentina: Nunca Más.
     Daniel Frank

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