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“Muchas veces hablamos demasiado y entendemos muy poco”

La Subsecretaría de Políticas de Género de la provincia llamó a los municipios y comunas e instituciones de Santa Fe y propuso “eliminar cualquier tipo de actividad pública, que permita, apoye, promocione y cree concursos de ‘belleza’ y de elección de ‘reinas’, ‘princesas’ por entender que las mujeres son m”cosificadas” entre otras descalificaciones hacia los reinados. La Reina Nacional de la Agricultura, emitió su opinión como mujer.

“Mi nombre es Claudina Tellechea Herrera y soy la XXVII Reina Nacional del Girasol y LXXV Reina Nacional de la Agricultura. Me gustaría compartir con ustedes cuál es mi opinión respecto al mundo de los reinados.
Sé que no es fácil sostener la objetividad, pero al menos intento dejar en claro que estoy a favor de la crítica constructiva, aquella en donde se ponen las cartas sobre la mesa, los temas a debatir, intercambiando ideas, sin destruirnos unos a otros ni tampoco ofendernos por pensar diferente.
Creo que uno de los propósitos personales siempre está en la idea de poder ser y elegir qué queremos para nosotros y cómo podemos contribuir en nuestro entorno, sosteniendo que la ética y la moral son diferentes, pero van de la mano en el transcurso de la vida.
No es mi idea pararme sobre alguna vereda ya que entiendo que el mundo va cambiando y nosotros vamos cambiando junto a él, pero sobre todo vamos aprendiendo y entendiendo qué cosas hacemos bien y qué no. Es un proceso que lleva tiempo y que genera desestabilidad, pero el punto está en pensar ¿cuánto sé yo de eso en lo cual estoy en desacuerdo? ¿Formé realmente mi opinión interiorizándome en el tema? ¿O sólo me acoplo a diferentes versiones que suenan relativamente “correctas”? Muchas veces hablamos demasiado y entendemos muy poco; creo que ahí se refleja uno de los errores que más nos hace fracasar como sociedad.
Me gustaría compartir con ustedes algunas acciones que realizo junto a muchas de mis compañeras, que eligen formar parte de esta unión; las cuales al igual que yo estudian, trabajan, y eligen viajar; no importa cómo, no importa en qué, a pueblos y ciudades para dar una mano y cosechar una sonrisa. Visitamos hogares de ancianos, merenderos, escuelas, jardines, dedicando con amor nuestro valioso tiempo.
Somos mujeres que se preparan, se interiorizan y se ponen a disposición de una determinada Fiesta, para rendir homenaje a aquellas personas que ya no están y que dejaron una huella en el corazón de ese lugar. Llevamos la bandera que los identifica, y los recuerda a través del tiempo, pero sobre todo fomentamos la acción social a través de diferentes proyectos solidarios, deportivos, culturales y sin pedir nada a cambio, o, mejor dicho, con la esperanza de crear conciencia en todos nosotros.
Solo una vez al año la ciudad se viste de fiesta, para vivir una nueva edición de tradiciones y costumbres, unidas a espectáculos de artistas locales y nacionales.
Entiendo que el desfile de postulantes es una ceremonia que se realiza con respeto ya que el objetivo es que el público pueda ver y conocer quién será su nueva representante. Sé que fue modificándose el reglamento durante el transcurso de los años y estoy de acuerdo con ello. Hoy no se toman las medidas, ni la altura, peso y en muchos lugares ya no se exhiben en malla enteriza.
Sería deshonesta si dijera que no me gusta vestir a la moda y con elegantes vestidos, pero sobre todo me gusta poder conocer y aprender todo lo que dejó nuestra historia, desde la llegada de los inmigrantes hasta la conformación de nuestra ciudad.
Entiendo que el concepto de belleza es muy subjetivo y está muy cuestionado. Muchos hablan por lo que ven en la elección, la cual consiste en la presentación de las participantes sobre una pasarela y a la vista de un gran público presente. Considero que es una formalidad para que vean que estamos presentes y que queremos ser parte de la fiesta.
Se reciben muchas críticas y malas opiniones respecto de las participantes y creo que ahí, justo ahí es donde está el problema. En la crítica del que mira desde afuera de manera destructiva.
No tenemos que sacar las elecciones, tenemos que aprender a respetarnos y entender que el motivo de participar no es para que nos digan que tan lindas somos, sino para que nos miren con orgullo y piensen qué bueno que haya chicas que quieran y se animen a llevar adelante una fiesta de manera desinteresada.
Es la forma de ver las cosas lo que cambia las cosas. Y la elección de cinco minutos abarca todo un año de trabajo constante como representante cultural. Y si la idea es sumar personas de cualquier índole bienvenido sea, nadie pone en tela de juicio que se pretende exclusividad. Al contrario, cuantos más se sumen en nuestros proyectos mejor será el resultado.
Ser reina no significa la consagración por su belleza, sino que es la cara visible, pero sobre todo es la voz de todos los trabajadores de los sectores productivos más importantes para la economía de nuestro país.
Valoremos a quienes quieren hacer bien. Gracias”.

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