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Un niño “para ponerlo en un cuadrito”

“Hola, estoy vendiendo unos cuadritos que pinté. Los vendo para juntar plata para poder comprar mi libro de inglés y demás cuadernillos para ayudar un poco con los gastos a mi mamá ya que mi papá no me pasa la mantención porque no quiere que estudie. Me prometió para marzo recién me pagaba, pero ya en marzo tengo que estar inscripto y empezar a comprar los apuntes; no puedo estar esperando a ver si me paga o no la mantención. Aunque sea ayuden con un puntito. Cada uno de ellos tiene un costo de $100. Posee  vidrio colocado y es de más o menos 20 x 30 cm está pintado en fibro fácil.

Un niño de Esperanza debe empezar su secundario y coloca esta comunicación en internet, en una conocida página esperancina.

Más de 700  esperancinos se ofrecen a ayudarlo, incluso no sólo comprándole una de sus obras al floreciente artista plástico, sino que además, hay vecinos que se ofrecen para abonarle el gasto de sus libros.

Por supuesto que en medio de la situación, la noticia conmueve. Y muestra varias aristas.

Una es el problema gravísimo de hombres que no pasan la mensualidad a las madres de sus hijos. Los que tienen mucho y los que tienen lo necesario en materia de bienes y de dinero. En este tema no hay clases sociales sino tipo de hombres y de  padres y tipos de conflictos de pareja, donde los niños y los adolescentes son las víctimas de los adultos.

Muestra la cantidad de madres que tienen que hacerse cargo de sus hijos, uno o más, con todo lo que ello conlleva en el hogar y en la situación espiritual y afectiva de sus hijos que crecen humana y afectivamente con padres ausentes.

Indica que el peor daño que sufren los niños y adolescentes desde hace muchos años, en Esperanza y la Argentina, es el abandono. Contra ello no hay droga ni cura posible.

Otro de los tema es ver cómo cada niño o niña enfrenta el conflicto afectivo y la ausencia. Este, elige la pelea. La foto – que no mostramos igual que su apellido que protegemos- suya y de su madre peleándole a la vida, son una demostración que hay cientos de niños en la comunidad esperancina que asumen su realidad, lo mejor que pueden, construyendo caminos alternativos, en este caso, el arte, para buscar, con enorme coraje y amor a la vida y a su madre y familia, una respuesta, poniendo la cara ante la sociedad.

Una muestra de la distorsión que producen los medios de comunicación donde 10 pibes que eligieron el camino del delito son noticia, mientras centenares de estos chicos son silencio, cuando en la realidad son los pequeños héroes que merecen todas las páginas de los diarios o las portadas de los noticieros de la TV.

¿Cuántos cientos de Diego hay en la ciudad? ¿Cómo no decirles que estamos orgullosos de ellos?

Ojalá venda miles de cuadritos. Y que sea el iceberg para que salgan a la luz de la ciudad los pibes extraordinarios, estos verdaderos héroes de la vida, desde tan pequeños.

Tal vez sea dura la sentencia pero tal vez sirva. “El peor mal de la sociedad para la juventud no son el alcohol ni las drogas. Los que lastiman a los chicos y se convierten en el mayor peligro, son casi siempre, los adultos”.

Daniel Frank

 

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