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“Nunca te olvides hija de las puertas que golpeaste”

Una historia mágica. De esas que son tan únicas que sólo existen en los cuentos de hadas. Ella dice que se siente “un bicho raro” pero en realidad es el cisne de El Patito Feo.

Bárbara Blanco rendirá dos materias este año, el 20 de setiembre RCP básico y en octubre Semilogía. Y le quedarán cuatro materias para ser médica. Su papá es vendedor ambulante, igual que ella, y viven en Santa Rosa de Lima, uno de los barrios más violentos de la ciudad de Santa Fe y que de sólo pronunciarlo, mete miedo.

 

“Mi padre un dia me dijo- podés quedarte dentro de esta cajita de cristal, o pelear por tu vida y tus sueños. Aprender a que otros te defiendan o defenderte vos en la vida.

Mi padre a los 17 años, cuando murió mi abuelo,  tuvo que salir a la calle a vender bolsitas y siguen siendo vendedor ambulante. Pero nos pagó un colegio privado a los cinco hermanos en las Hermanas del Sagrado Corazón.

Si Dios quiere el año que vienen me quedarán cuatro materias, con 25 años de edad.

Mi hermana que trabajó con nosotros se recibió de Periodista Deportivo y cubre Colón y Unión para un diario digital de Santa Fe entre otras actividades, y ahora estudia la licenciatura en periodismo  en el IES.

Mi hermana Brisa tiene 18 años, terminó el secundario y fue admitida para estudiar como Contadora, y Nicolás que tiene 12 años, estudia en el Sagrado Corazón con las Hermanas, y es arquero de fútbol, y un día que jugaba en el club del Barrio lo vino a buscar El Quillá. Fue a Brasil a jugar y esta semana comenzó a entrenar en Central de San Carlos para jugar un torneo en los próximos días.

La más pequeña de las mujeres terminará el secundario en el colegio de las Hermanas y tiene la posibilidad que la Universidad Católica Argentina de Santa Fe le dé una beca para estudiar Relaciones Internacionales.

Mi mamá, Mirta Calderón acaba de terminar la secundaria de adultos y estudia pastelería para trabajar en ese rubro”.

El único que no pudo estudiar es Víctor Hugo Blanco, quien con su ejemplo de padre y de hombre, les dio a todos “la mejor educación, la que encontrás en casa”, una humilde vivienda en el barrio Santa Rosa de Lima, de la ciudad capital de la provincial.

“Hace muchos años que mi papá vende en Esperanza. Un día va a un negocio y la dueña les dice: lo felicito por el nivel de educación de sus hijas y la calidad humana que tienen.

Mi papá se largó a llorar. Entonces le pregunté ¿Papá por que lloras? y me dijo: Porque para un padre es lo mejor que te pueden decir”.

Mil gracias Esperanza

“La primera vez que vine a vender bolsitas y repasadores fui a una farmacia que queda por la ruta (nos dice el nombre). Este profesional es una persona maravillosa que siempre me apoyó. Incluso cuando hay cosas difíciles, se toma su tiempo y me enseña.

Un médico gastroenteorólo (nos dice el nombre y es una eminencia reconocida mas allá de las fronteras esperancinas) un día me  hizo entrar y me llevó hasta una biblioteca enorme. Y me dijo: elegí los libros que quieras y llevátelos. Casi me largo a llorar. Recuerdo que me llevé uno de Semiología Médica, que obviamente yo jamás hubiera podido comprar.

En otra ocasión vendía en una casa y un hombre sale (nos da el nombre) y me cuenta que quería ser médico pero estudiaba enfermería o era ya enfermero. Me puso todos sus libros de medicina  en el bolso.

Una mujer joven ( nos dice el nombre) un día llegué a su casa a vender y me dijo: tengo algo para vos. Ahorré este dinero y quiero que sea para vos. Y me dio la alcancía llena de dinero. Su hijo me dijo: En la escuela nos dieron un trabajo y yo quiero hablar de vos. ¿Te molestaría pasar y que te haga unas preguntas?

Mi papa me dijo un día: Si vas a ser médica, nunca te olvides de donde saliste, de tu origen y jamás olvides el rostro de las personas en cada una  de las puertas que golpeaste y te abrieron. Esas palabras las llevo en mi corazón para siempre”.

 

Vender y estudiar

El papá de la futura médica que estudia en la Facultad de Ciencias Médicas de Barrio El Pozo y “Barbi” venden en Esperanza, Humboldt, y la zona de Las Colonias, pero también en territorio del departamento Castellanos y San Cristóbal. Se suma la provincia de Entre Ríos. Para vender en la vecina provincia salen a las 5 de la mañana, en colectivo y llegan a las 4 de la mañana del otro día a casa.

“Yo estudio en los colectivos. O cuando me compro algo para comer, por ejemplo en Esperanza, me voy a la plaza (San Martín) y mientras como, estudio. Generalmente los lunes no trabajo y aprovecho para estudiar, curso dos veces a la semana y por la noche, me siento a estudiar en casa. Especialmente los fines de semanas después de las 15 de cada sábado cuando termino de trabajar. Así hice y hago toda la carrera.

A veces me da tristeza porque veo que algunos estudiantes que empezaron conmigo ya están recibidos, pero mi padre siempre me dice que yo aprendo muchas cosas que las facultades no pueden enseñar, porque en la calle tenés de todo”.

La beca en Madrid

“Me ofrecieron la posibilidad de estudiar pediatría o cardiología en la Universidad de Madrid (España) mediante un intercambio que hace la Universidad Nacional del Litoral. Posiblemente vaya, pero quiero volver, porque hay muchos lugares de la Argentina que no hay médicos y yo quiero estar ahí. Por ejemplo en San Cristóbal no tienen pediatras. Los visita uno, una vez por semana.

Vos tenés médicos en Buenos Aires que se chocan y los chicos en el Chaco se mueren sin que un médico los vea en su vida. Es que Medicina es una profesión donde lo tomás como un sacerdocio o como un ingreso de dinero. Ves un ser humano o un número de la obra social. Es una profesión que te obliga a tomar una postura ética. Yo pienso que un ser humano puede tenerme a mí como última posibilidad de seguir vivo, y me  parece muy fuerte el poder ser  médico”.

 

Santa Rosa de Lima, vendedora ambulante y médica

“Hay gente que es maravillosa. Médicos que se quedan fuera de hora para enseñarme. Médicos como en Esperanza que me alentaron todos estos años, me regalaron libros, me enseñaron y a los que siempre voy a tener presente en mi vida.

Pero también hay otros que creen que es un derecho por nombre y apellido. Una vez fui a rendir y el médico profesor me miró de arriba hasta abajo de una forma despectiva y me dijo: “con esa facha no parecés una médica”. Yo vivo en Santa Rosa de Lima, soy vendedora ambulante como mi papá, la peleo para salir y estos golpes duelen mucho. También son cosas que recordás y a veces te tiran para atrás”.

Una guardia

“No me olvido más. Estaba haciendo una guardia. Y esa noche entraron en fila, uno tras otro, todos baleados. Con una mano tenía el teléfono y con la otra le tapaba la herida de bala a una nena de 4 años que sangraba. Terminé deshecha. Aprendí mucho esa noche”.

Media ciudad estará allí

“Yo no quiero ni imaginarme cómo será ese día. Media ciudad de Esperanza seguramente estará allí, cuando yo reciba mi título de médica en la Universidad. Es uno de mis sueños. Que todos estén allí, los esperancinos y cada uno de los santafesinos y entrerrianos, para decirle gracias, mil gracias por todo lo que hicieron por mí y por mi familia”

 

La familia

“Mi papa y mi  mamá me prepararon para la vida. Ellos son nuestro ejemplo. Porque la universidad te puede dar todos los conocimientos y miles de experiencias, pero la educación y el respeto, sólo te lo pueden dar y aprenderlo en tu familia”.

 

           Daniel Frank

 

Foto: Bárbara se ubica detrás de su padre.

N/R: Gracias arquitecto Felipe Ramírez por su colaboración.

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