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Perfil del nuevo párroco de la Natividad

Los sacerdotes Axel Arguinchona y Carlos Magnano  dejarán la Parroquia de la Natividad y se harán cargo el sacerdote Ernesto Aguera y quien en diciembre será ordenado sacerdote, César Zingerling, de San Jerónimo Norte.

Para conocer el sentimiento y pensamiento del nuevo párroco de la Natividad rescatamos del diario El Litoral una entrevista reciente.

“Marginación, pobreza y exclusión son los signos que llevan como una cruz muchos de los vecinos del cordón oeste de la ciudad. Muchas veces son los curas villeros quienes deben alzar la voz para que aquellos “sin voz” puedan ser escuchados. Hoy fue el turno del cura Ernesto Aguera, que pertenece a la parroquia Virgen de los Pobres, ubicada en la esquina de Misiones y 12 de Octubre, en el corazón de Villa Yapeyú, al límite noroeste santafesino.
“En los barrios trabajamos en red con las distintas instituciones, pero las instancias superiores brillan por su ausencia”, comenzó diciendo el padre Ernesto.
—¿Cuál es el pulso de la violencia que palpan en la parroquia del barrio?
—Hasta noviembre tuvimos un año muy tranquilo, gracias a Dios y a la presencia del Estado, pero en diciembre se dispararon los asaltos y robos, y aumentaron exponencialmente los homicidios. Si hacemos un cálculo, a este ritmo vamos a llegar a 150 homicidios al año, lo cual volvería a posicionar a Santa Fe entre las ciudades más violentas de Latinoamérica, con unos 450 mil habitantes, nada más. Entonces, vemos que los entes estatales no están funcionando.
—¿Hace falta mayor prevención?
—La Policía de Santa Fe sólo son juntacadáveres, actúan cuando ya está el muerto; previamente, nada.
—¿En los barrios del cordón oeste no se ve la presencia de las fuerzas federales que arribaron a la ciudad?
—No. En otras épocas se vieron un poco, pero acá tiene que haber un plan coordinado, porque no es cuestión de traer un montón de gente un mes y que después desaparezca. Además, para que recorran la calle principal y nada más no sirve. Acá tiene que haber un trabajo serio de inteligencia y prevención, y no hacer “chapa”. Falta un ajuste en el desempeño de los organismos estatales.
—¿Cuáles son las prioridades de lo que falta en infraestructura en el barrio?
—Con el Plan Abre se hizo una muy buena tarea en nuestro barrio, y hay que decirlo. Porque así como criticamos también felicitamos. Pero tenemos un grave problema con la Municipalidad: se han bloqueado calles porque se construyó sobre las mismas, y se lo venimos advirtiendo al intendente y a la Municipalidad desde septiembre de 2015, por nota y con fotos. No nos dieron bolilla, por supuesto. Dejaron crecer las villas miseria y parece que lo hicieran a propósito.
— El intendente dijo días atrás que su objetivo para estos dos años que le quedan de gestión será esta zona de la ciudad, ¿están al tanto de ello?
— Estoy seguro de que miente, porque ya en 2015 dijo lo mismo. Tuvimos una reunión junto a varios de estos sacerdotes (señaló a quienes lo acompañaban) en la que dijo lo mismo, y las cosas empeoraron. De varias calles que tenían que asfaltar, sólo asfaltaron avenida Santa Fe, mientras que calle Misiones, frente a la parroquia, es el monumento al pozo. Acá tengo una carpeta donde guardo todo lo que le reclamamos en 2016. No hizo nada. Entonces es fácil mentir para los medios, pero la realidad es otra. Vení a caminar estas calles un día de lluvia y te vas a dar cuenta, porque hoy está espléndido porque hay sol y hace mucho que no llueve, pero si vas al fondo del barrio a la zona de las casitas de plástico, que habitan desde 2003, no tienen ni siquiera una zanja. Se lo reclamamos hace dos años y medio. Cero respuesta”.

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