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El Pitcher de “Los Teros” es campeón del mundo, en su cumpleaños

El Día que su abuelo, Jorge Santacruz, esperancino, estudiante de quinto año del Colegio Nacional Simón de Iriondo de Santa Fe, tomó la pelota de softbol, en el año 1948, jamás pudo imaginar que su nieto, Juan Adolfo Potolicchio, levantaría la copa de Argentina campeón del mundo en la ciudad de Praga, capital de República Checa, en el día que el pitcher esperancino celebraba su cumpleaños.

En su primera base, a los 18 años, integrante del Colegio Nacional, allá por 1948, el abuelo Santacruz se consagraba campeón provincial interescolar. Eran esos años donde el sótbol se jugaba en todos los colegios secundarios de la provincia.

Ya en este siglo, Juan, pibito, se calzó el guante y por lo bajo le dijo a Eduardo “Cuchu” Rista, “yo quiero probar” y señaló con la cabeza y los ojos el plato del pitcher. “Probá” le dijo el profesor de Educación Física y entrenador de Los Teros, un tipo de pocas palabras, equipo al cual la buena gente del sindicato de aguas, le prestaba el predio para entrenar y jugar, donde hoy es el Predio Ferial del CICAE.

Se llamaba Los Teros porque los chicos y las chicas- había un equipo femenino también- mayoritariamente alumnos y alumnas de la ENET 455, llegaban en sus bicicletas o, también, a las chicas las traían sus mamás y papás en motito, a la salida del sol, para entrenar o   jugar los sábados y domingos y tenían, antes y siempre, que espantar a los teros de la cancha. Y no pocas veces además sacar del campo de juego, con inmenso cuidado, los nidos y los huevitos de los teros para resguardarlos.

Jugaron en Paraná, capital nacional del softbol argentino, viajaron por el país jugando. Con el “Poto” pitcheando y un entusiasmo que conmovía. Poniendo el nombre de Esperanza en todos los infield de provincias. Fue en ese tiempo que formaron parte de la Escuela Municipal, nacida con el hockey sobre césped, disciplina donde asistían 100 niñas y adolescentes, jugadoras de los sectores humildes y familias trabajadoras de Esperanza.

Un día Juan se fue a jugar Estudiantes de Paraná, luego a los Estados Unidos, anduvo por centroamérica y por Europa y un día fue elegido por las autoridades del sóftbol mundial como el mejor pitcher del mundial juvenil jugando para la Argentina en ese año. Y luego el Olimpia de Plata en Buenos Aires.

Y no paró más. Hasta que el domingo, el día de su cumpleaños, en el país europeo, levantó la copa del mundo al derrotar 3  a 2 carreras en tiempo extra a la selección de Japón- máxima potencia mundial-  luego de ir perdiendo  2 a 0. Y antes derrotar a los poderosos Estados Unidos, Cuba, Canadá y demás potencias, para poner en el bronce esta increíble hazaña, silenciosa y humilde, del deporte argentino.

Los diarios de Europa, Estados Unidos y del mundo en la prensa especializada lo nombran. Dice Clarín: “También en la elite mundial están el lanzador Juan Potolicchio y el capitán Bruno Motroni, los de mayor experiencia y los que buscan guiar a esta generación que pinta para mucho”.

Los Teros han vuelto a la vida en Esperanza y en las competencias en Paraná. Los compañeros de Juan, pioneros del ayer y del hoy, esperan por él. Más de uno ha llorado en silencio al verlo levantar la copa del mundo, como el profesor y su primer maestro, Eduardo Rista.

El pitcher de Argentina tiene ahora el compromiso de jugar los panamericanos en Perú donde estrenarán la chapa de Campeón del Mundo y luego su compromiso con el club campeón norteamericano, los Toronto.

Juan Adolfo “el Poto” Potolicchio se ha metido en la gran historia deportiva de la ciudad, de la Argentina y del mundo.

Desde el cielo, mamá Marta -esa gran mujer, maestra y ex directora de la Escuela Normal Superior- lo está abrazando y celebrando con él, como toda su familia.

Daniel Frank

Ex árbitro de softbol, de la Asociación Paranaense.

Ex árbitro nacional de la Confederación Argentina de Sóftbol.

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