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jueves, agosto 6, 2020
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“Queremos construir y fortalecer la identidad institucional de la Escuela Normal “

Cristina Alvarez, directora del nivel medio, porteña, egresada del Colegio Nacional de Buenos Aires, y Ana Huerta, rectora, cordobesa, son las directivas más importantes de la Escuela Normal Nº 30 “Domingo Faustino Sarmiento”. Una escuela con historia de 125 años en la Argentina y en la provincia de Santa Fe.


Francas y directas señalan que en este año 2020, camino a la celebración en el 2021 de los 125 años: “Tenemos el desafío y lo aceptamos”.
En diálogo con El Colono del Oeste sienten que los mil seiscientos alumnos que tienen en los diferentes niveles, esta escuela que es un faro histórico en materia educativa para Esperanza y una de las más significativas en la provincia de Santa Fe, “precisan de una identidad que los distinga. Es tener en su enorme diversidad, una identidad que les dé pertenencia.
Los años pasan, los siglos en este caso, y hay nuevas formas que ver y construir. En este caso tenemos una enorme riqueza -sostienen las entrevistadas- que es la diversidad de los alumnos y los niveles, desde Jardín de Infantes, pasando por primaria, secundaria y hasta el profesorado.
Debemos construir vínculos de identidad entre los niveles. Por ejemplo, haciendo que los alumnos de los profesorados sean tutores de otros estudiantes en los niveles anteriores” cuentan con enorme entusiasmo.
“En la Escuela Normal hoy tenemos unos 200 profesores, maestros y preceptores y toda la comunidad educativa debe ser y representar una nueva generación a la que hay que darle valores.
El principal de todos, nosotros entendemos es el de la pertenencia” dicen y se les iluminan los ojos cuando cuentan cómo “los alumnos pintaron sus aulas, y en la forma que hoy las cuidan” para mostrar ejemplos prácticos de esa nueva educación protagonista.
“Todo pasa por el aprendizaje, por visualizar los caracteres aglutinantes.
Nosotros tenemos una población escolar heterogénea, que además se suma en diferentes niveles, con gente de la ciudad pero también con muchos alumnos terciarios que son de toda la región que estudian para ser docentes.
Nosotros tenemos diversidad y es una enorme riqueza. Tenemos que encontrar y valorar las riquezas, vincularlas y formar un alumno y egresado de la Escuela Normal. Claro, no es tan simple, pero es el desafío” comprenden y lo dicen.
Pero ¿qué ven como enemigo de esa gran tarea educadora? Para ellas es “la carencia afectiva.
La escuela debe ser un abrazo de seguridades, porque la peor pobreza es la carencia afectiva” subrayan con firmeza.
“Necesitamos tener aulas participativas, salones con espectáculos, pero además, con alumnos protagonistas integrados, no que sean cuatro niveles separados” en departamentos estancos y sin vínculos.
“Necesitamos una Escuela Normal donde nos conozcamos por el nombre, que todos tengamos nuestro nombre propio y que formemos parte de una proyección educativa que le sirva a todos los barrios de Esperanza, porque en la Normal educamos a chicos de todos los barrios de Esperanza.
Un alumno que tenga habilidades y competencias y que cuando siga una carrera universitaria o vaya a buscar un trabajo, se los reconozca precisamente por sus habilidades y competencias, que tenga un perfil de conocimientos, flexibilidad, apertura mental, creatividad y una personalidad que le permita desenvolverse en cualquier situación estudiantil y laboral” manifiestan las educadoras.

Y agregan:. “Con la educación se deben dar las respuestas a las necesidades del mundo de hoy. Dar habilidades y competencias, pero también formar un mundo afectivo firme, que eduque en la diversidad y en lo heterogéneo, y que sea capaz esa educación, de poder cambiar ante las nuevas necesidades que el mundo les impone” expresan.
“Por supuesto que sabemos que lleva su tiempo, pero lo más importante es tenerlo claro. Y que todos se sientan actores y protagonistas de ese perfil de alumno, de egresado y de docente” indican.
Uno de los puntos más importantes además es recuperar el edificio. “Sabemos que nos puede llevar muchos años, pero es una realidad a la que también, aunque sea difícil, hay que enfrentarla y superarla”.

Para empezar. Es real la urgencia para algunos trabajos y otros para reparaciones fundamentales, especialmente en rever la cantidad y calidad de los sanitarios que son sólo 12 para 1.600 alumnos. Como informáramos unos días atrás y se puede observar desde la calle, dado que está vallada la vereda, los balcones están en riesgo de derrumbe y necesitan la urgente acción del Estado Provincial, y se puede sumar que el techo permite el paso de la lluvia, afectando además al sistema eléctrico.

   Daniel Frank