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¿Quién será el intendente en el 2019?

Si algo cambió en la Argentina y en Esperanza también es que las campañas políticas han desaparecido. Hoy, el marketing de los candidatos es medido diariamente, como si fuera un programa de televisión. Antes, había tiempos electorales. Hoy, todos los días es campaña. Todo, se hace en procura del sillón y de la banca. No es ni bueno ni malo, son las pautas nuevas del mercado electoral y político en tiempos del cambio.

Por eso, llueven las encuestas de acuerdo a intereses de fuerzas, grupos y partidos políticos. Locales, provinciales y nacionales.
Por supuesto, que interesa a los esperancinos, lo que acaece en la aldea propia. Y en materia política todos los días hay comentarios, corrillos en pasillos, chismes y opiniones de los actores primarios y de los secundarios.
¿Quién se va a sentar en el escritorio de Ana Meiners, en el Palacio Gris, y mirará la ciudad desde el balcón, con los jacarandaes florecidos de la Plaza San Martín?
Son tres períodos de gobierno peronista. Con una particularidad. Esperanza, desde 1983 hasta la fecha, sólo ha tenido tres intendentes. Lo que se dice, un récord provincial.
Carlos Fascendini, Rafael De Pace y Ana Meiners.
Y la primera pregunta es ¿romperá ese récord la actual intendente de Esperanza?
Después de 11 años y escasas vacaciones seguramente hay cierto cansancio. No es descabellado pensar que Meiners quiera disfrutar de su familia y de un poco de paz. Sin embargo, tiene sangre heredada o compartida de políticos de notables antecedentes locales y provinciales. No va a ser un periodista quien la retire. Más cuando se escucha que las encuestas la ponen por encima de todos.
“Si Ana va, gana de vuelta” dice un viejo no peronista de la ciudad.
Otro de los que mide bien es el actual presidente del Concejo Municipal, Víctor Elena. El médico es uno de los que más voto tiene. En las últimas elecciones para concejales, el arrastre de Cambiemos barrió con casi todos, menos con el PJ y el doctor Elena -tampoco a la Democracia Progresista que creció- y los números son claros. Es candidato o por lo menos con serias posibilidades, si Meiners no va.
Pero hay otros nombres como el del secretario de Gobierno, el contador Alfonso Gómez, Martín Franconi, secretario de Obras Públicas, e incluso la concejala María Rosa Theler y porque no José “Piqui” Andreoli, alejado de los cargos electivos pero no del partido y menos de la política.
Por supuesto que este entramado político también es ascendente y descendente. Es decir, viene de la cabeza de quienes serán los candidatos peronistas a gobernador y vice, y la senaduría, más las bancas de concejales. Y el peronismo de Esperanza y Las Colonias ha tenido una virtud en los últimos años que le ha ayudado muchísimo a vencer a todas las tormentas y los ataques: una unidad monolítica.
Seguramente, hay más nombres, porque el bastón de mariscal es parte del ADN peronista.
Radicales
Los radicales se dividen en dos sectores fuertes en la ciudad. Yendo por los del comité Aldo Emilio Tessio, el nombre es Carlos Fascendini, actual vicegobernador. El hombre con más renombre político en la ciudad luego del propio Aldo Tessio, concejal de la ciudad y gobernador en 1963 y radical.
Pero algunos medios dicen que se retira. Lo cual es una frase hecha. Creerle a Fascendini que se va a retirar de la política es como dar por verdad que Diego Maradona no se prenda más en un “picadito” en el barrio.
Querido por los suyos y odiado por algunos opositores, seguramente estará presente en toda mesa chica radical de la ciudad.
Y en los radicales, hay una herida grande que viene del año pasado. La peor elección en su historia.
Cristian Cammisi, el doctor Rodrigo Müller, Rafael De Pace y aún el doctor Andrés Grenón, y algunas mujeres que están surgiendo, son parte de una oferta electoral con una UCR partida por lo menos en cuatro sectores.
Pero además con otro problema: el socialismo. Y en este punto es claro que va a ver PASO y en ellas, el concejal Marcelo Dellaporta buscará ganar esta vez, porque es el candidato puesto a intendente por el socialismo, que seguramente llevará como gobernador al ex gobernador y actual presidente de la Cámara de Diputados, el médico y socialista Antonio Bonfatti, seguramente con algún radical de San Cristóbal o de Avellaneda en el norte santafesino.
En el Frente Progresista Cívico y Social va a haber internas, y eso habla que habrá necesidades de momento, lo que llevará a construir redes, y en el plano de tejer en política los radicales son más hábiles que las arañas, tanto que algunos son oficialismo y oposición a la vez. Un hecho imposible. Hasta antinatural.

Cambiemos
Otro de los grandes electores locales es Cambiemos. Aunque la sonrisa se haya un tanto desdibujado con la performance en baja del gobierno nacional, azotado por una crisis económica y social que no puede desmadejar y de pronósticos improbables, es una elección local y en este punto es donde esta fuerza política se hace fuerte, después de una insuperable elección a concejales en el 2017.
Y ese comicio llevó a jurar a Andrea Martínez, una radical que se fue del nido que la vio nacer, y un PRO que siempre tuvo predicamento electoral como Guillermo Bonvín.
El PRO demostró que sabe tejer alianzas, de hecho ya lo había hecho con el peronismo y por esa vía ingresó con una banca al Concejo Municipal. Lo cierto es que tampoco Cambiemos en Esperanza no está para internas, y menos que sean sangrientas, por lo que seguramente privará el sentido común.
Uno de los dos, Bonvín o Martínez, tendrá que desistir. En este punto muchos creen que la concejala Martínez irá por la intendencia – más si el intendente de Santa Fe José Corral va por la gobernación por Cambiemos José Corral-, pero eso tendrá su tiempo, su análisis y su momento.

El PDP
Haciendo una excelente elección, el Partido Demócrata Progresista, volvió a la consideración del electorado con más de 3.500 votos. En una elección polarizada, no sólo mejoró ampliamente al número de sufragios conseguido en las PASO sino que creció en medio de una tormenta de polarización.
Y en este punto hay que citar dos nombres que serán clave en esta elección a intendente, porque el PDP tiene una particularidad: es gobierno a nivel nacional con Cambiemos y gobierno a nivel provincial con el Frente Progresista Cívico y Social, con quienes no son gobierno a nivel nacional, sino competidores.
Ana Copes es su máxima figura, habiendo sido parlamentaria por la alianza Cambiemos y actualmente funcionaria nacional en la lucha contra la trata de personas.
Y hay otro nombre también conocido como el de Verónica Geese, que no la tiene fácil como Secretaria de Energía en el gobierno provincial, donde está realizando una tarea difícil y comprometida con un temple envidiable.
Aquí hay varias posibilidades o situaciones para develar. Está claro que el PDP históricamente a nivel local nunca hizo alianzas, incluso en momentos en que bien una alianza con el peronismo le pudo dar la intendencia a la profesora Copes. No habría que pensar otra cosa entonces, pero…
La presencia de una candidata como Copes o Geese, ¿disminuye o aumenta las posibilidades del Frente Progresista Cívico y Social o de Cambiemos para arrebatarle la intendencia al peronismo?
Y el PDP está en las dos alianzas de partidos que, seguro, van a meterle presión de acuerdo a las encuestas del momento.
Por supuesto que nadie puede desechar a la profesora María Susana Huber ni al empresario Hernán Simonutti, de impecable elección en el 2017.
Atención. Los tiempos cambian y las campañas también. Está lo histórico. Algunos ganan, otros pierden, algunos ganan mintiendo y otros pierden por decir la verdad y viceversas. Eso pasó siempre. “No hay persona más mentirosa que un político en campaña” dijo el inefable Eduardo Duhalde.
Lo que hay que considerar, es el voto snob y el voto emocional. Esas dos pautas rigen las elecciones hoy.
El voto snob es la conducta cultural de sujetos, tribus urbanas y rurales, que culturalmente pretenden pertenecer a un sector de la sociedad, aunque económica y socialmente pertenecieron, pertenecen y pertenecerán a otro muy diferente.
Hay muchísimo de estos sujetos votantes en las elecciones de todos los tiempos y mucho más marcado desde hace escasos años.
El voto emocional es muy marcado por los momentos, donde tiene una brutal incidencia las corporaciones de la información.

Es un fenómeno mundial, que permite colonizar las mentes y los sentimientos de las masas, con mentiras o verdades, eso poco le importa a alguien a la hora del poder. (Daniel Frank)

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