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viernes, enero 15, 2021
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Relatos de Navidad con los deseos de amor y paz

El Taller Literario Cazapalabras y el programa radial El Puente informan los ganadores del concurso de Relatos de Navidad, en las respectivas categorías.

Menores de 15 años, el relato titulado “Bajo el mar”, cuya autora es María Victoria Gottero de Esperanza.
Mayores de 15 años, el relato titulado “Minutos de Magia”, de María Griselda Capó, de General Pico, La Pampa. Gracias a todos los que participaron de éste y los otros tres concursos que organizamos durante este especial año 2020.
A continuación los textos ganadores.

Minutos de Magia
La navidad es mágica, y la magia está en el aire, que sabe diferente, cálido, liviano, como un suspiro. He visto al campo adornado de luciérnagas iluminándolo en la noche, como pequeñas estrellas aquí en la tierra, vestido de trigales y perfumado de manzanillas. Y he visto a las estrellas en el cielo iluminar el camino de los renos.
Y pude escuchar a los grillos y las ranas regalarnos villancicos y ver a la luna enamorada buscar al sol en sus bolsillos. Y he visto al sol hacerse el distraído, subiendo apresurado por los peldaños de colores de un arco iris ilusionado. En lo alto los elfos colocaban al lucero para acompañar el caminar de los reyes magos.
La navidad es mágica, y la magia está en esa niña que regresa a invadir este adulto que soy hoy, que me invita a esperar a Papá Noel sentada al costado de la ventana, anhelando ver la luz de un trineo caer del cielo como un cometa, y dormirme antes de que este milagro suceda.
Despertar junto a ese primer rayo de sol perezoso en la mañana, con las ansias de correr al arbolito y desenvolver ilusionado el regalo que había pedido.
Fueron algunas navidades, en las que Papá Noel dejó el regalo equivocado, pero no menos esperado, y ahí estaba la magia otra vez, imaginar a quién le habría tocado el acertado, quién jugaría con la Barbie que pedí, mientras que, con los patines de cuatro ruedas recorría las calles de mi barrio.
La carta ya no estaba y no había a quien hacer reclamos, la segunda opción eran los Reyes Magos.
Y una vez más, la noche de vigilia de un insomnio cómplice, tan deseoso como yo de ver llegar a los camellos y los Reyes Magos. El agua fresquita esperando en el patio, los zapatos y las cartas, el pasto verde, tan verde como la esperanza, esperanza ansiosa de abrazar la magia de los magos.
Magia de Morfeo cargándome en sus brazos.
La navidad es mágica y la magia está en esa niña que regresa a invadir este adulto que soy hoy, y me lleno de inocencia y ya no pido juguetes, sino abrazos protectores, caricias curativas, besos sanadores, palabras que motivan, encuentros postergados, para todos, para cada uno: el amor de la familia.
Minutos de magia, como suspiros en el aire y en el alma.

María Griselda Capó General Pico, La Pampa

Navidad bajo el mar
En el arrecife de coral, cuando había comenzado el día de navidad, rojo “el pez”, “Estrellita” el pulpito y yo el caballito de mar, nos dimos cuenta de que nos faltaba algo, ¿Qué era? ¡El árbol navideño!!! sin pensarlo fuimos a buscar uno bajo el océano, encontramos toda clase de árboles, puntudos, altos, bajos, marrones, verdes, pero ninguno era perfecto a nuestros gustos, en eso, vimos una puerta secreta, con cuidado nos acercamos, pero también con un poco de miedo la abrimos y ¿adivinen qué encontramos?, era una enorme bestia (mezcla de tiburón y raya) esperando su rica cena.
Por detrás de ella había un luminoso árbol, nos miramos, no dudamos en sacarlo y llevarlo, pero claro intentábamos una y otra vez, mientras pulpito le tiraba tinta al tiburraya y estrellita le tapaba los ojos con burbujas, pez rojo y yo fuimos valientes y logramos sacarlo, en fin, en equipo lo logramos, huimos rápidamente por esa puerta tenebrosa que se había adueñado la bestia solo por ser gigante y fea. Volvimos al arrecife rápidamente muy cansados, fue una aventura cruzar todo el océano para llegar a casa entre anguilas, mojarritas, peces payasos, pez globo, pez tropical y cangrejos entre otros que se querían comer el árbol luminoso.
Pero al fin llegamos, les contamos a nuestros papás nuestra historia del día y ahí sí festejamos la tan esperada navidad con el fantástico árbol luminoso.

María Victoria Gottero de la ciudad de Esperanza