Sign in / Join

“De todas las cosas que hice, la política se ha revelado como la más ardua”

Entrevista realizada por el Lic. Ariel Levatti al Prof. Mauricio Yennerich, en su programa “Ahora que lo pienso”, que se emite por Play Televisión.

 

Mauricio Yennerich tiene 44 años, nació en Esperanza, es Católico, está casado desde hace 15 años con Cintia Roland, tiene dos hijos: Ignacio y Helena. Comenzó a trabajar como presentador de noticias y conductor en televisión, fue locutor, reportero gráfico y cronista deportivo, actualmente está abocado al periodismo, a la docencia, a la investigación social y a la política.

Comenzó su carrera siendo apenas un adolescente, en el ex Canal 2 “Video Cable Repetidora” VCR y en radios locales. En una de ellas, la ex 102.1, condujo el programa nocturno “Maxi Pop”, luego llegó a trabajar en la Sol, 91.5 “la cálida compañía”, de la ciudad de Santa Fe.

Es profesor de Geografía, egresado de la Facultad de Humanidades y Ciencias.

Con casi treinta años, alcanzó uno de sus sueños: vestir la camiseta de la primera división de Almagro de Esperanza, donde jugó desde los cinco años. Con ella disputó dos torneos oficiales locales y el interprovincial “Dos Orillas”.

Como periodista escribe desde hace 15 años en El Colono del Oeste.

Recientemente lo ha hecho en La Vanguardia, primer periódico Socialista, fundado por Juan B. Justo en 1894 y en El Litoral de Santa Fe.

En estos momentos está trabajando en una tesis, para alcanzar el grado de Magíster en Ciencias Sociales, por la Universidad Nacional del Litoral, bajo la dirección del Dr. Ignacio Trucco, la misma es una investigación sobre el proceso de privatización del Banco Provincial de Santa Fe.

En política, participa regularmente de las actividades del Centro de Estudios Municipales y Provinciales (CEMuPro), donde, recientemente, un comité académico integrado por la Dra. Érica Hynes, el Dr. Víctor Ramiro Fernández, el arquitecto Julio Arroyo, la Dra. Valentina Locher, Miguel Roig, Andrea Delfino y el ex ministro de economía Ángel Sciara, han dado aprobación a sus propuestas, elaboradas en el marco del Curso “Gestión e Innovación en los gobiernos locales”.

 

 

–Pasan los años, pasan los gobiernos y da la impresión de que la Argentina nunca despega. El politólogo Hugo Quiroga dice que “somos un país en permanente emergencia”. Esto que nos pasa ¿es un problema de los gobiernos o hay algo propio de los argentinos que no nos permite despegar?

 

–Pregunta compleja, porque combinas asuntos del orden político –la cita al Dr. Quiroga– con otro orden económico: esta idea de “por qué no despegamos”.

En cuanto a la idea del Dr. Hugo Quiroga, a quien tuve el honor de tener como docente en el  Seminario “La Política” de la Maestría en Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Litoral, recuerdo una recomendación que me hizo en el la librería que está en el “patio de los naranjos” de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, un libro de exquisita impresión, de Lorenzo Córdova Vianello: “Derecho y Poder. Kelsen y Schmitt frente a frente”, en él, se estudian las diferencias de pensamiento de estos juristas –Hans Kelsen y Carl Schmitt– y por antonomasia, se hace una distinción entre la democracia y la autocracia. Por lo tanto, cuando Hugo Quiroga piensa la política, lo está haciendo desde una perspectiva democrática, parlamentaria, que, entiendo, es kelseniana, en la cual, las urgencias, suelen generar contradicciones muy fuertes entre el derecho y la voluntad de una jefatura, de hecho, los Decretos de Necesidad y Urgencia, son un buen ejemplo, que él usa a menudo en sus clases.

La otra cuestión, el “por qué no despegamos”, bueno, se sabe que somos un país agro-exportador desde fines del siglo XIX y despegar requiere desarrollo industrial y el desarrollismo, que nos iba a permitir despegar, fue una política de muy corta duración, muy coyuntural, de fines de los `60. Luego, las políticas de disciplinamiento de la Dictadura del ´76, especialmente la Reforma Financiera diseñada e impulsada por el ministro José Alfredo Martínez de Hoz en 1977, fueron experimentos que agravaron todos los problemas y crearon nuevos. El desarrollo de una industria compleja y vigorosa, ha quedado postergado desde entonces y no se ha podido concretar. El plan primavera, en general, los proyectos del alfonsinismo, quedaron eclipsados por los intereses del establishment, que se consagraron en las privatizaciones, el ajuste y el plan de convertibilidad de los ´90, años en los que se desmanteló al Estado. Recientemente, el súper ciclo de las commodities, la extraordinaria demanda de mercancías primarias que traccionó China entre 2004 y 2009-10, aproximadamente, no se tradujo en un programa de desarrollo. Investigaciones recientes, como la de Carolina Lauxmann, prueban que, durante el “neo-desarrollismo”, el volumen de transferencia de recursos financieros, desde el Sistema Financiero Bancario al Sistema Productivo Industrial se mantuvo en los mismos niveles que durante el menemato, incluso descendió.

 

–Arturo Jauretche decía que en la Argentina hay “una estructura mental de la impotencia”. Que siempre realzamos lo de afuera y denigramos lo nuestro. Aunque otros piensan lo contrario: que el drama de los argentinos es creernos más de lo que somos y distintos al resto. ¿Cuál es tu visión? ¿Hay punto medio?

 

 

–Hay un trabajo colectivo coordinado por hijo el del historiador Socialista José Luis Romero,  Luis Alberto, que se llama “La Argentina en la escuela. La idea de nación en los textos escolares”. En él se rastrean las huellas de esto que vos planteas. En la mayoría de los textos escolares, hay una carencia de contrastes, los discursos didácticos de la geografía enfatizan los límites, las características del clima y el resguardo de la frontera, con lo cual colaboran con una idea paranoica de la soberanía, siempre a la defensiva; por otro lado, los textos escolares de historia, en general, en lugar de plantear las complejidades y los matices de la construcción de la identidad nacional, la plantean naturalizada, como algo dado, lo que se refleja en la idea de “hacer nuestro el territorio” y creer que el mismo era Argentino desde épocas inmemoriales.

 

–¿Cómo somos los argentinos? Algunos nos admiran porque somos abiertos, liberales, cosmopolitas. Otros nos ven cerrados, conservadores, tradicionalistas. ¿Alcanzaremos algún día una síntesis, una identidad nacional definitiva? ¿Cómo será “la Argentina que viene”?

 

–Esta pregunta sobre la identidad requiere que antes podamos establecer un punto de partida, para no reflexionar en el vacío, preguntándonos ¿Es la identidad algo dado de una vez y para siempre?, ¿o fluye, muta y se modifica con las interacciones sociales? Casualmente, providencialmente podría decir también, en estos días estuve pensando esta cuestión que a vos te interesa, sobre el “punto medio” o “la síntesis de identidad”. La figura del converso o iluminado, es muy interesante.

En la canción “Dorotea la cautiva”, de Félix Luna, Dorotea Basán, le dice a quién la rescata de las tolderías, que ella es india, por amor, que le “falta el aire pampa y el olor de los ranqueles campamentos”. Le dice al capitán, una vez rescatada, que “está más cautiva que ayer”.

En la película de Ridley Scott, “Blade Ranner”, musicalizada por Vangelis, se ve algo parecido. Harrison Ford, es un policía especial, Rick Deckard, que debe cazar a “los replicantes” y termina enamorándose de una de ellas, llamada Rachel, protagonizada por Sean Young. El mundo de los humanos y de los humanos artificiales, en ese escenario distópico magistralmente diseñado, se confunde. En la última versión, de 2017, el “Blade Runner”, hecho por diseño, encarnado por Ryan Gosling, duda, por sus memorias, de su naturaleza humanoide.

Y lo mismo vemos en “Los profesionales” un western de 1966, dirigido por Richard Brooks, en el cual, un grupo de hombres del lejano oeste, es contratado por un acaudalado empresario, para el rescate de su esposa, que fue llevada a la frontera por los rebeldes mexicanos que responden a Pancho Villa. Una vez contactada, la Sra. María Grant, interpretada por Claudia Cardinale, no sólo no desea volver, sino que resulta ser parte del ejército revolucionario.

Por último, en “Historia del guerrero y de la cautiva”, Borges concibe un guerreo lombardo, que en el asedio de Ravena abandonó a los suyos y murió defendiendo la ciudad que antes había atacado, su nombre era Droctulft y fue un bárbaro que defendió Roma. Esto le recordó a Borges, que su abuela, una “inglesa desterrada”, le contó la historia de una mujer nacida en Yorkshire que había sido capturada por un malón, a quien le ofreció amparo y a quien exhortó a no volver, sin éxito, pues la cautiva le contestó que era feliz y volvió, esa noche, al desierto.

En definitiva, en asuntos de identidad, la condición humana suele ser muy flexible, el resguardo ante semejante caos, es la Constitución, la igualdad ante la ley, el Estado, el Estado Democrático Parlamentario de Derecho. La Constitución Nacional no debe quedar sometida a los cambios de parecer y de humor, algo que muchas veces los jueces y los fiscales olvidan, ellos no deben interpretar las normas, juzgar su validez, sino hacerlas cumplir.

 

–En “La Argentina inconclusa” Juan Archivaldo Lanús (diplomático de carrera) sostiene que hoy en la Argentina “gobernar es repartir puestos” y aclara que “el Estado no es un botín”. ¿Cómo vez esta cuestión?

 

–Sí. Esta idea de que el Estado es un botín, de que todos quieren “mojar el pan en la salsa del Estado” es bien conocida. El problema es que sigue sin encontrar respuestas la pregunta a cerca de ¿Cómo recluta sus cuadros el Estado? Y  ¿qué conceptos dan orientación a la burocracia?

Una tradición, sobre todo la que sostiene el grupo Universidad y el Movimiento Nacional Reformista (MNR), postula que el cargo público es una devolución que hacemos los egresados de las universidades a la sociedad en gratitud por el apoyo recibido, ya que es la sociedad argentina la que realiza el prodigio de la Educación Universitaria Pública y fueron los reformistas los que entregaron su vida a la causa de la gratuidad y la excelencia académica. Eso se ha distorsionado bastante. En el pasado reciente, Palito Ortega, Carlos Reutemann, hoy, “la bomba tucumana” o Amalia Granata y en un futuro próximo Marcelo Tinelli, sólo por nombrar algunas personas extrañas al mundo de las profesiones liberales y tradicionales, al mundo académico más politizado, están vinculadas a la farándula o al mundo del espectáculo y no siguieron, necesariamente, una línea que había garantizado una democracia vigorosa, respaldada en una interpretación inteligente de las demandas colectivas, que, supuestamente, si estarían en condiciones de llevar a cabo los cuadros académicos bien formados, que luego participaban activamente en la polis para mejorar la calidad de vida de las personas que la habitan.

Incluso, en su versión contemporánea, degradada, los mismos cuadros universitarios fueron permeables a la prebenda, que es lo que a vos te interesa. Localmente, hace unos quince días, estaba charlando con un dirigente vecinal que trabaja en la municipalidad, me dijo que “lo contrataron para que no hablara”.

 

El programa anterior, concluíamos en la necesidad de reivindicar a la política como herramienta de transformación. Pero desgraciadamente, la mayor parte de la gente asocia la política con el reparto de cargos, con el acomodo, con la rosca. ¿Qué me decís desde tu experiencia personal? ¿Quién se acerca a un partido, tiene posibilidades reales de participación? ¿Cómo ves la vida democrática interna de los partidos y de las instituciones en general?

 

–Yo no creo que transformar la realidad pase por participar de uno u otro partido político. Sin dudas yo tengo esa visión romántica de un alineamiento ideológico-partidario, por eso comulgo con el Socialismo, en su versión liberal, explicitada en una nota que escribí el 28 de junio para El colono del Oeste, donde recupero, muy sumariamente, una entrevista que el Profesor Fernando Manuel Suárez, le hizo al Dr. Agustín Squella, un abogado y docente chileno, para La Vanguardia, en la que considera fundamental el legado del jurista Norberto Bobbio y también dice que “el socialismo y el liberalismo, al ser hijos de la Ilustración, a veces se pelean como hermanos”.

Ahora bien, lejos del romanticismo, en el campo de batalla, la realidad se transforma cuando asumimos cual es nuestra lucha y somos capaces de darla. En una empresa, en un hospital, en una escuela, en un medio de comunicación, en todos lados “hay realidad”, si queremos transformarla, debemos asumir los riesgos de enfrentarla, donde sea.

Mi experiencia personal me indica que la política es lo más difícil, hacer política en el sentido en el que vos la planteas Ariel, dándole un alto valor, es lo más difícil, porque se trata de modelar las voluntades, adaptarse, resistir, cumplir y hacer cumplir mandatos que no resultan simpáticos, leer permanentemente un lenguaje no escrito, no convencional.

De todas las cosas que hice, la política se ha revelado como la más ardua.

En cuanto al estado de salud de la democracia partidaria, bastará notar la situación local. Tercera reelección. Dicen “la gente la quiere”, puede ser, pero también hay una sociedad dormida, partidos políticos opositores que son incapaces de construir alianzas estratégicas, para llegar a un acuerdo programático básico y por lo tanto, al ir separados, tuvieron, tienen y tendrán la derrota asegurada.

En ese sentido, me desvela la posibilidad de armar un Frente Progresista como lo pensaron Binner y la Dra. Griselda Tessio, con el Partido Demócrata Progresista (PDP), con la Unión Cívica Radical (UCR) y el Partido Socialista (PS) junto a todas las fuerzas progresistas y organizaciones sociales que quieran sumarse, teniendo como usina de ideas al CEMuPro.

En cuanto al grado de democratización de las instituciones locales, en esa misma nota, la del 28 de junio, realizo una exhortación a realizar investigaciones sobre instituciones socialmente representativas –el municipio, las escuelas, la policía, la sede de las facultades, por mencionar sólo algunas– y considerar cuántos empleados jerárquicos, dirigentes y funcionarios participaron en ellas durante el gobierno castrense y siguieron haciéndolo durante la democracia. Para empezar, creo que estaría bien.

 

–Hoy pareciera que los partidos políticos han perdido atractivo e interés para los jóvenes. Sin embargo hay un movimiento vigoroso de participación en otros ámbitos: ONG, grupos ambientalistas, movimientos barriales, Barrio 88. En este contexto ¿cómo observas el devenir del movimiento feminista y sobre todo la militancia a favor de la ley de despenalización del aborto? ¿Hay un poco de moda, una ola que pasará, o es un movimiento que llegó para quedarse?

 

 

–La tarea de las organizaciones sociales y de las instituciones intermedias es fundamental, pero no debe eclipsar el mandato fundacional del Estado de Derecho Democrático, que es la institución más importante y eficiente que las sociedades modernas han creado para resolver sus conflictos. Eso se vio mucho en los ´90. El localismo impulsó toda clase de iniciativas voluntaristas basadas en la participación de Organizaciones no Gubernamentales o intermedias. Hay que tener cuidado con esas prédicas porque coinciden con procesos globales de avance hegemónico, en los cuales los Estados Nacionales, los garantes de nuestra Soberanía, quedan desmantelados y con ellos, un sinnúmero de instituciones y empresas públicas.

En cuanto a la despenalización del aborto, hay que pensarla como un problema ético, político y social. Desde el punto de vista ético, considero que la vida es un regalo de Dios y por lo tanto hay que preservarla, a cómo dé lugar, porque es sagrada. Desde el punto de vista político, la despenalización del aborto es una conquista del movimiento feminista que busca, no sólo tener plena garantía para decidir sobre el cuerpo, sino hacer notar una injusticia, pues, socialmente, los abortos se practican en condiciones precarias, clandestinamente, lo que agrava el problema. Hay que considerar seriamente la Educación Sexual Integral (ESI) en relación a los resultados que ha dado en torno a la disminución de los embarazos no deseados y a la denuncia de casos de abusos intrafamiliares, entre otras cosas.

No obstante, hay casos aberrantes: violación a niñas que devienen en embarazos, embarazadas enfermas de cáncer a las que, por objeción de conciencia, no se les practica un aborto y padecen el horror del dolor al no poder ingerir la medicación y serles negado el tratamiento por su condición gestante.

Muchas veces me puse en el lugar del diputado Luis Contigiani y la verdad, no es muy confortable, él decidió votar en contra de la ley de despenalización del aborto y luego fue “ex comulgado” por la militancia. La verdad, un despropósito, porque Luis fue uno de los mejores funcionarios que tuvo la gestión del gobernador Miguel Lifschitz, quien en un momento quiso asignarle la función de “superministro”.

 

–Antiguamente, “la opinión pública” o “el debate social” era una cuestión que se daba entre gente que leía diarios, libros, en las universidades, en el café, en el comité. Hoy existen las redes sociales. ¿A la hora de opinar, hoy vale igual o  más un tuit o un whattsap que la palabra “autorizada” de un especialista, de un académico? ¿Cómo ves estas nuevas formas de expresión? ¿Contribuyen realmente al debate público, a la vida democrática y a la construcción colectiva?

 

 

–Las redes sociales han transformado a cada usuario en un medio, pero una cosa es el usuario, por ejemplo, el “Dr. Andrés Rosler” a quien sigo por su fino uso de la ironía y por su erudición y claridad, alguien de quién, probablemente, no hubiera tenido noticia alguna de no existir las redes y otra cosa son los encapuchados y los que ponen dibujitos animados o caricaturas en sus perfiles. Como decimos los socialistas, la rosa tiene espinas, la democratización tiene eso: te topas con luminarias en medio de un océano de resentimiento. Por suerte las fake news, las noticias falsas, están siendo consideradas por la justicia, el Dr. Estanislao Giménez Corte, escritor y periodista que presentó su primer libro, “Miscelánea Breve”, hace ya tres años en la Fundación Ramseyer Dayer, está trabajando estos temas, recientemente expuso en la sede de la Corte Suprema de Justicia de la Provincia. Sea como fuere, los fines de semana, a casa llega La Nación, en papel.

 

–Sos un activo militante del socialismo. Hacéme una breve lectura o análisis de la derrota del Frente Progresista en la Provincia de Santa Fe. ¿Pensabas que podía ocurrir? ¿Qué le dejan como balance a la Provincia estos 12 años de gobierno socialista?

 

–Unos 20, 25 días antes de la elección de gobernador pude charlar un rato largo con el senador Miguel Cappiello en la Legislatura. Tiró un número bastante alto de votantes requeridos en Rosario, para que el Dr. Bonfatti tuviera chances de ganar y efectivamente, Rosario fue determinante. Asimismo, la coincidencia en el discurso sobre la seguridad del Dr. José Corral y del contador Omar Perotti, no era muy alentadora, incluso hubo voces que plantearon un ofrecimiento de ministerios por parte del segundo al primero. Lo veremos en el transcurso de estos cuatro años.

Por mi parte, hago mías las palabras del presidente del partido, el Dr. Antonio Bonfatti, quien al minuto de  saberse la derrota, lejos de recriminar o de buscar culpables o proferir acusaciones infundadas, concluyó su mensaje a la militancia diciendo: “la vida continúa, a corazón y a pulmón, adelante”.

 

 

Deja una respuesta