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martes, mayo 11, 2021
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“¿Sabés lo que pasa? Esperanza tiene la fama de que hay mucha plata en las casas”

Vivimos a 30 kilómetros de los conglomerados delictivos más crueles de la provincia de Santa Fe. El perfil del asaltante de Santa Fe o del Gran Santa Fe es de los más perversos y brutales. Muy diferente al del rosarino- exceptuando al mundo narco- al rafaelino, al delincuente cordobés, al propio esperancino. Los asaltos a mano armada de los santafesinos son con sangre, muerte y violación si cabe. Todos los crímenes y el abuso sexual cometido en la historia de Esperanza fue ejecutado por delincuentes de Santa Fe, Recreo o Santo Tomé.
Pero la gente no lo ve, porque no suma los hechos acaecidos en los últimos años en la ciudad.

 

Está claro que lo que falta hoy es dinero. La crisis social y económica es cada vez más profunda. Y eso es el alimento esencial para el incremento del crimen.
Además, hay una fuerte migración de los malvivientes de grandes centros urbanos a pueblos y ciudades cercanas. Promesa de otra vida para los que quieren dejar de vivir perseguidos por la policía, ellos y sus familias, pero también para quienes una oportunidad para vivir mejor del malandraje.
De esto, tampoco la sociedad de Esperanza es consciente. Hay que tomar conciencia en las decisiones cotidianas que Esperanza ya no es siquiera la de 10 años atrás.
“El problema de Esperanza es que se hizo la fama de que en Esperanza hay mucha plata en las casas de familias. Cada vez hay más” dicen en el submundo del delito. “Y eso, el delincuente lo sabe y lo comenta en otros lugares”.
“Lo segundo es que aquí hay gente que por un porcentaje te bate dónde está la plata.
Minitas que son “gatos”, amigos de las familias, gente que trabaja ocasionalmente en una casa, y hasta familiares. Acá por la plata hay mucha gente de la misma familia que te entrega”. Y sigue diciendo “la gente habla mucho, le gusta mostrar y es muy confiada” indica el viejo policía que conoce del tema como pocos en la ciudad.
Un vecino cuenta un caso de los que suceden: “cerca de acá, se corría “la bola” que había un hombre que tenía en la casa 6 millones de pesos en dólares. No sé de qué eran. O si eran de ellos, porque son laburantes.
En vez de depositarlos en el Banco, o en una Mutual de acá o de la zona que sabés que cualquier cosa que pase en el país, se van a portar bien -si es que no creés en los bancos- puso cámaras de seguridad. Lo único que hizo fue confirmar que tenía dinero o bienes importantes, porque la casa no dá para poner cámaras de seguridad”.
“Si los esperancinos vivirían en Buenos Aires, ya estarían muertos por lo menos la mitad. Porque allá te pueden robar un celular, y hasta a veces te pueden matar por unas Topper- zapatillas- imaginate por dinero” dice un porteño que mora en la urbe esperancina donde primero encontró el amor y después el lugar para vivir.
Gente de los bancos comenta que la asistencia de gente para retirar dinero, retirarlo y transportarlo es de una conducta temible.
“Una vez vino una parejita joven. Estacionó su moto frente al Banco. Ingresó cuando el Banco estaba lleno de gente, fue a ventanilla, retiró una fuerte suma de dinero y la puso en una bolsita de nylon transparente, de esas que te dan en las despensas, donde se veían los fajos de dinero y así se fueron. Increíble. Y de esos casos hay casos repetidos en la semana”.

Hay más dinero
“Incluso sucede que hoy hay más dinero porque la gente no tiene dónde gastarlo.
No hay vacaciones, no se puede ni salir a comer con la familia, no hay festejos de cumpleaños, ni casamientos por lo que no deben renovar calzado ni vestuario, ni llevar regalos. No van al club o hacen actividades en las instituciones culturales y sociales. Entonces, la gente que puede ahorra el dinero y lo tiene en su casa, porque no tiene la costumbre de bancarizarlo e ir sacando cuando lo necesite”.

Cambio con el Covid
“La gente compra y vende por internet. Celulares, bicicletas, automóviles, cualquier cosa. Y las transacciones las pactan en cualquier lugar que no conocen.
No sólo se da para comprar o vender cosas robadas, sino para que te quiten el bien. Hay gente que compran autos robados o motos sustraídas en otras localidades, sin papeles.
De éso está pasando mucho en la ciudad” nos confiesan agentes de seguridad que andan en la calle y de ésto conocen.
“También se dá, no sólo en Esperanza, que la gente anda con mucha plata encima. A pie, en bicicleta, en moto, en auto o camioneta, en la ciudad y trasladándose a otras comunidades cercanas. ¿Vos crees que éso no lo saben los delincuentes que están presos un tiempo corto y salen?. En las comisarías, en los centros de detención, en las alcaldías, en las cárceles, todo se comenta.
Y si Esperanza se ha hecho la fama de que hay plata en las casas de familia, todo el mundo va a querer robar acá” comenta un oficial con experiencia.
Autoridades bancarias y voces que han pasado por bancos y mutuales lo reafirman. “Es necesario cambiar la cultura. Al esperancino que por allí tiene un poquito de plata le gusta tenerla en casa, verla cuando quiere, pero es la forma más peligrosa de tener dinero y la más fácil de perderla. No sé porqué es, tal vez por miedo o por desconfianza.
Es necesario, para vivir más tranquilo, que se pierda el miedo y la desconfianza. Lo mejor para quien tiene plata es ni siquiera verla, bancarizarla o mutulizarla si te da más confianza lo último.
Es necesario ser consciente que tener dinero en casa es un acto temerario, contra tu seguridad, la de tu familia y la de tus vecinos.
Tenemos focos de delincuentes muy cercanos, gente muy peligrosa, con conexiones en la misma ciudad. Hoy Esperanza es una parte del Gran Santa Fe y tenemos que modificar nuestras conductas, porque protestar no alcanza, por más cámaras de seguridad que se pongan o policías que haya la seguridad es imposible si la gente no se dá cuenta de lo que está pasando y modifica su conducta”.
                                                      Daniel Frank