Sign in / Join

El golazo “Rojo” y el corazón celeste y blanco

Faltaban cinco minutos. El silencio en la ciudad era espeso, se suspendía en el aire. Y los 45 mil esperancinos, de pronto, estallaron en un grito de gol. Rojo, de derecha, con la “de palo” hizo un golazo y clasificó la Argentina en el mundial de Rusia.

Entonces las bicicletas, las motos, los automóviles, las camionetas, fueron como hormigas rumbo a Plaza San Martín.
Hubo un gentío que se multiplicaba a cada minuto y la tradicional vuelta por el principal paseo de la ciudad con los bocinazos a pleno. Todas las edades, niños, adolescentes, jóvenes en grupo que saltaban, algún infaltable porrón en mano, los adultos, mujeres, varones gente mayor, todos en grupo de amigos o en familias, festejando la clasificación argentina.
Un fenómeno popular que se repite porque no se había producido todavía a pesar de jugarse ya la última fecha de la clasificación. La celebración alocada tuvo alguna pirotecnia, poca, ya casi no se usa, porque ciertas costumbres cambian con educación, pero la celebración, si bien fue masiva, la expresión fue o se percibía contenida.
Tal vez por la frase de Messi se encuentre el hilo conductor de esta conducta: “El mundial recién empieza” y tal vez tenga razón, porque el sábado a las 11 viene Francia y los 8vos. de final.
Y 45 mil esperancinos, frente a la pantalla, esperando el grito que los una en un sentimiento argentino.
La suerte, el destino, Dios y todos sus santos con los rezos del Papa Argentino, le dieron otra chance al gigante herido. Y los grandes suelen no desaprovecharlo. “Si me dan a pedir, prefiero Islandia y no Argentina. Porque van a venir heridos. Y eso es muy peligroso, más siendo Argentina” dijo un jugador francés antes del partido.

En las últimas horas mientras tanto, la gran novedad es la eliminación de Alemania a manos de Korea.