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Un hotel y dos historias de gente trabajadora y honrada

Son tiempos difíciles. Y nada dice que van a ser mejores. Sin embargo, hay vecinas, mujeres trabajadoras que tienen valores morales por encima de las necesidades u oportunidades de ganar dinero fácil.

Un hotel céntrico de la ciudad. Mujeres que trabajan en el aseo de las habitaciones. Y dos historias con mucho dinero.
Una vez -no hace mucho tiempo- llegó un hombre a su habitación.
Llegaba de Buenos Aires para realizar actividades deportivas. De hecho las cumplió y cuando fue a pagar los tres días que había estado, había perdido el dinero. Eran 35 mil pesos que guardaba en un paquete.
Los buscó denodadamente. Desesperado dio «vuelta» todas sus pertenencias. No los encontró. Entonces enfrentó a la recepeción y le contó lo que le pasaba.
No hubo problemas y acordaron que cuando llegara a Buenos Aires pagaba su deuda y retornó al centro deportivo de la ciudad donde cumplía sus últimas actividades, ya con la valija cargada, listo para partir luego.
Pero, cuando estaba en la premiación, recibió el llamado del empleado del hotel que requería su presencia urgente.
Fue al Hotel y sobre el mostrador de la conserjería se encontró con el paquete, tal como lo había dejado. Dentro de una de las almohadas, había quedado el dinero. La empleada, lejos de quedárselo, lo llevó hasta la conserjería. No faltaba, por cierto, una moneda.
La segunda historia tiene que ver con un jefe de bomberos, llegado desde otra provincia.
Se fue de la ciudad a la que había llegado por una reunión importante. Pero se dejó olvidado en la habitación, un monto de dinero importante, unos cuantos miles de pesos estaban en el ropero.
Cuando la empleada fue a limpiar la habitación, los encontró. Y tal como hizo su compañera de trabajo, en este caso, llamó al conserje y le mostró el hallazgo.
Cuando el bombero, que ya se había ido, regresó, se encontró con todo su dinero. Y su sonrisa de gratitud.

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