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martes, septiembre 29, 2020
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La economía esperancina ya carretea

No vuela, pero mueve sus ruedas hacia adelante. Al menos ya carretea. Las peluquerías volvieron a la vida y las mujeres especialmente. Los comedores, bares y restaurantes tienen gente, y suman en muchos casos la comida y el delivery. Entonces empiezan a respirar por sus propios medios.

La gente está comenzando a salir de sus hogares e ir a comer afuera, con los protocolos que son muy estrictos. Y algunos se dan el gustito de un vinito, un champancito, un postre o un helado.

La construcción tiene existencia por sí misma, y aunque potencialmente está por debajo porque falta trabajo y dinero, ha construido los cimientos como para poder soportar lo que viene y más; si el gobierno provincial y nacional cumplen lo que dice es parte del programa pos pandemia. Aunque muy bien no se sabe cuándo llegará el pos. Pero, genera esperanza y trae mejoras en el ánimo de la gente.

Dicen que las carpinterías están vendiendo y éso es muy bueno para Esperanza, aunque seguramente con las diferenciaciones propias de cada rubro. A los talleres se los ve con gente trabajando, lo cual es muy bueno.

Muchos se han tenido que mutar en sus negocios, como la gente de fiestas y salones que lo están pasando mal, y algunos comercios sobre todo del rubro de fiestas.

En los barrios la gente casi no se da gustitos. No está la temporada para ello. Pero ninguna verdulería, frutería, despensa, fiambrería, carnicerías, o comercio ha cerrado. Lo que se puede leer de varias maneras.

Los comercios de calzado tienen mucha gente siempre; las tiendas se sostienen con mucho esfuerzo y con una mirada que sobrevuela la realidad, se puede ver que lo peor ha pasado. La economía de la ciudad al menos carretea.

Al menos hasta noviembre cuando haya que pagar impuestos, servicios, alquileres y otras deudas. Será un fin de año complejo y sin las ilusiones de vacaciones que tan bien le vendría a la salud de las familias y a las arcas de un sector al que el covid castiga con cien latigazos.