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Un pueblo solidario que responde con el corazón siempre es un éxito

La Fiesta de la cerveza organizada por UCOES y la Sociedad de Canto y respaldada por los organismos provinciales del turismo santafesino fue un éxito, incluso venciendo a la naturaleza que se mostró amenazante e incómoda para la organización y realización de la misma.

Si el interés estaba marcado por lo convocante, no se duda que hay que aplaudir de pie. Más de 20 mil personas en dos días, es un sello de calidad en cualquier parte de la Argentina. En un tiempo económico donde casi nada da resultado tan masivo.

Luego de 26 años, la Sociedad de Canto y sus líderes históricos vieron el sueño del renacer de una de las fiestas símbolo de Esperanza. Porque tiene una raíz histórica: la llegada real de los inmigrantes a plantar la primera pala en esta tierra a la que llamará Esperanza y poner el primer ladrillo de un hogar. Y la bebida que unía a todas las razas y credos, la cerveza, que incluso tuvo en Esperanza sus primeras fábricas en el país. Es importante recordarlo porque hace al corazón del festejo.

Si la respuesta era ver a qué nivel se daba la solidaridad con los que menos tienen por parte de sus vecinos: miles de alimentos y útiles escolares llenaron los rodados utilizados para ese servicio que fueron puestos a disposición de manera generosa por un vecino esperancino.

Miles de familias y de niños este año tendrán un plato de comida en la mesa compartida, que se merecen, o irán  a la escuela con los útiles que les donaron sus convecinos. Es importante poner el sentimiento noble por encima de los tachos de basura que solemos ser los medios de comunicación más empeñados en mostrar horas de sangre y de luto antes que gestos de humanidad pura nacida en el pueblo argentino y en este caso, esperancino. Aplauso de pie otra vez para los organizadores y quienes ayudaron al éxito.

Si lo histórico cultural es valioso de ser recuperado, los sentimientos de solidaridad resultan indispensables, porque el niño o la niña que iba de la mano de su mamá y de su papá esperancino, seguro preguntó para quién era esa donación, ese paquete de fideos o de arroz y ese cuaderno o caja de lápices de colores. Ver a los niños llevarlos con orgullo y entregarlo con una sonrisa feliz, a los colaboradores que los iban apilando en el camión estacionado en calle Sarmiento, era un placer para el alma.

Seguramente los organizadores brindará una conferencia de prensa donde darán a conocer a la población, todos los detalles de la Fiesta de la Cerveza en Esperanza que renació y floreció este fin de semana. La que además que posibilitó que ingresen fondos extras en lo económico a instituciones y comercios, los que ayudan a fortalecerlos en este muy difícil momento de la economía nacional que se vive en cada comunidad de la provincia y donde Esperanza no es una exccepción.

Organizar una fiesta de tamaña organización requiere de un sacrificio a destajo. Ver que es un éxito no puede dar otro sentimiento que gratitud. Y esperar febrero del 2020 para que sea mejor.

 

                                                                                                                               Daniel Frank

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