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“Trabajar en silencio y dejar que el éxito haga su propio ruido” decía mi papá

Hijo de un padre irigoyenista y de un abuelo obrero del ferrocarril, peronista hasta los tuétanos y que le contaba como mayor orgullo, el haber hablado con Evita Duarte cuando vino a Esperanza junto con el presidente Juan Domingo Perón.

“Mi viejo siempre me decía, hay que servir en silencio y dejar que el éxito haga su propio ruido”.

“¿Lo malo de la política? La gente que ensucia todo lo que toca, que habla  sin respeto, que miente y dimafa. Hoy algunos dicen que me muestro en bicicleta para hacerme el pobre o hacer campaña. Yo soy cartero, trabajo en mi bicicleta desde hace años y además, me gustó de toda la vida andar en bicicleta, porque es saludable, y además es otra la ciudad que mirás y que ves cuando vas en bicicleta” dice con ese tono bajo y sencillo de siempre Sebastían Ranalleta.

“Si, se dijeron muchas cosas feas con lo que pasó. Incluso hasta las jefas de mesa me llamaron para perdirme disculpas, pero nadie actuó mal en las mesas. Fue sólo un error de carga porque las planillas estaban perfectas. Y no me pasó sólo a mi, también sucedió con Víctor Lang, por ejemplo” candidato a concejal por el Partido Demócrata Progresista.

“Esto es lo que a veces te da bronca. Gente que hace política con la desgracia ajena. Que no tiene códigos. Pero no hay que hacerles caso, sino seguir trabajando en favor de nuestra ciudad, de nuestras familias. Al fin de cuentas, lo que hay que alegrarse es que se cumple la voluntad popular, que se respeta lo que ha decidido la ciudadanía.

Y además, el Partido Justicialista siempre estuvo al frente del problema y trabajó unido, y unido va a ir a las elecciones para tratar de ganarlas y que Ana Meiners siga siendo la intendenta, y poder darle mayoría en el Concejo Municipal, para que pueda seguir haciendo obras. Por eso tenemos que trabajar más todavía, desde el miércoles hasta el domingo 16 d ejunio, para ganar también en concejales”.

Sebastián Ranalleta nació en el Barrio Sur y vive a media cuadra de su casa paterna. Está casado con María Alejandra Díaz, originaria de Franck con quien tiene una hija, María Victoria, de apenas 9 meses.

Desde hace cinco años trabaja en el Correo Argentino y desde hace dos años es un trabajador efectivo.

Su abuelo era Vicente Ranalleta, trabajador ferroviario en Esperanza, que tenía por labor la restauración y la renovación de las vías de Esperanza hasta Santa Fe. “Peronista hasta los huesos, me contaba siempre que habia hablado con Evita cuando vino a Esperanza. Era un amante del peronismo y se me grabaron mucho sus palabras, pero por sobre todas las cosas el amor que tenía por Evita y su pasión por el peronismo. A los 15 años yo ya andaba pegando afiches de candidatos peronistas en la ciudad”.

“Papá no era de militar ni de hablar de política. Severino Ranalleta era trabajador del cuero en la industria Meiners y se jubiló  cuando fue ya Sadesa. Papá era Irigoyenista” cuenta.

Su mamá, María Mottar nació en la ciudad histórica de Cayastá, pero se hizo esperancina. El primer hijo fue “una chancleta”, su hermana Andrea, de 36 años, luego él con 34 años y de 29 años es el menor de los Ranalleta, Rodrigo.

Pero quien no lo conoce no sabe además que Sebastián Ranalleta es un apasionado de la música. Toca el teclado, el acordeón no le es ajeno y la percusión es otra de sus pasiones. Y lleva el sello de la cumbia en el orillo.

“Mi tío Pascual toca el piano y el bandoneón” nos dice y de él heredó la pasión por la música.

A la pregunta de cómo se hace para ganar una elección, en un mundo capitalista gobernado por los troll de la política siente que:”La gente me conoce de la calle. A mi me gusta ser útil, el trabajo social. En Cáritas, en la Comparsa (Carioca), en las escuelas, donde pueda ser útil y me pidan que colabore yo voy. Pero no me gusta hablar de éso, porque mis padres me enseñaron que hay que ayudar en  silencio”.

“No es tiempo de pensar en otra cosa que no sea la unión del peronismo. Hay que estar juntos. La gente está sufriendo mucho. Y a esta carga que nos dejan la vamos a tener que poner en los hombros de todos y de cada uno de los peronistas para poder sacar al país de esta tristeza, y de la miseria, que es lo único que crece.

Mi vocación siempre ha sido servir. Por eso no hay nada que cambiar y puedo seguir siendo el mismo. Charlar con los vecinos como lo hice siempre en cada barrio. Colaborar para que Ana Meiners, una persona confiable, honrada, inteligente, pueda seguir haciendo obras que les hagan bien a la gente, a mis vecinos. Yo siempre pienso en eso, hacer la mejor ciudad para dejársela a mis hijos, a mis nietos. Por éso a partir del miércoles 15 vamos a salir a charlar con la gente, y a decirle que todo el equipo de gobierno y de los candidatos está unido, con la única voluntad de hacerle el bien a Esperanza”.

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