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Una escuela que enseña derechos y progreso con esfuerzo, como fortalezas para la vida

La Escuela Nº 371 “Soldados de la Patria Colombo Müller” es la última creada en la ciudad, en tiempos en que fue autoridad ministerial de Educación, el esperancino “Tati” Plantón, egresado del Liceo General Belgrano y de la Universidad Nacional del Litoral.
Luis Aurelio Plantón es un político esperancino, justicialista, subsecretario de Educación Media, Técnica y Superior en 1983 con la reabierta democracia, luego Secretario de Municipios y Comunas de la Provincia y finalmente, Secretario de Educación en 1991, creándose la Escuela Media Colombo Müller, que funcionó en la Escuela Primaria Guillermo Lehmann, Nº 316 del Barrio Norte, y en la sede de la Asociación Suiza (chalet) hasta contar con su edificio propio en el Este, al sur de la ciudad. También trajo a la ciudad el Anexo Esperanza del Instituto Brown, ISP Nº8,

Hoy, con 500 alumnos, crea nuevos caminos y el viernes 2 de noviembre abrirá sus puertas durante el día para que toda la comunidad esperancina pueda ver cómo educa y a la noche se realiza el festival, su feria gratuita antes del final del año.
El lunes participó en la muestra abierta de escuelas secundarias de la ciudad, en el Foyer del Centro Cultural Municipal.
Allí mostró sus virtudes y hasta los frutos que sus alumnos siembran y cosechan en su quinta y que son compartidas por la comunidad educativa.

Copa de leche
Recientemente, la escuela media ha incorporado la Copa de Leche y diariamente le llegan del gobierno provincial -de manera excelente- las raciones, que ellos ayudan a fortalecer con productos alimenticios.
Son quinientos jóvenes que con mucha alegría comparten mañana y tarde el chocolate, el yogurt, los cereales y los “sanguchitos” de queso, entre otros alimentos.
Algunas personas en la comunidad presentaron el tema como un “producto de la crisis” y que allí se alimenta “gente pobre que no tiene para comer”. Y eso enojó a los alumnos y a los profesores. A la comunidad educativa en general.
En las charlas en off con ellos de manera informal cuentan que ese proyecto tiene mucho tiempo y que el Ministerio de Educación lo acaba de implementar. Y sostienen que a la escuela van chicos de todos los niveles sociales, como en otras de Esperanza. No son los chicos de familias humildes ni la crisis económica actual lo que originó el proyecto, sino la toma de conciencia de sus derechos.
Por diferentes razones, miles de niños no desayunan en su casa -desorden familiar, falta de tiempo, de organización o de dinero, por ejemplo- y eso baja el rendimiento educativo. Por esa razón se implementa la copa, y una de las medidas será evaluar si luego de la instauración de la copa de leche, mañana y tarde, el rendimiento escolar mejora.
Otro de los puntos es la valoración del sistema democrático institucional y el ejercicio de los derechos, dado que todas las familias pagan sus impuestos y por lo tanto es el Estado el que debe responder. Y en este caso, lo hace muy bien.
Muchos chicos, debido a que los padres trabajan y llegan tarde, no comen bien porque nadie les cocina a horario. Esto es parte del “desorden” familiar que genera el hecho de que ambos padres -si es que hay dos- deban trabajar -si pueden- para poder mantener a la familia de una manera digna.
La alimentación en esa edad, es indispensable y vital para el buen desarrollo integral de las personas.
Un niño no puede estar desde las 7 de la mañana hasta las 13 de la tarde sin alimentarse. Si un adulto toma una taza de café, incluidos maestras y profesores, cuánto más lo necesita un niño o una niña.
“Sin dudas hay muchos tabúes. En un pueblo del interior de Las Colonias, pusimos la copa de leche en el secundario. Al principio eran muy poquitos los que iban, preferían no comer antes que los consideren “pobres”. Porque para nuestra cultura ser pobres es un “estigma social”.
Tuvimos que charlar mucho con los chicos, con los padres, para que lo vean como lo que es, un derecho y una necesidad biológica y propia del crecimiento.
Hay chicos humildes cuyos padres luchan mucho para poner la comida en la mesa y hay otros a los que la economía de su hogar les permite una comida segura, pero ese no es el tema.
El periodismo y la sociedad se equivoca feo y hace mucho daño cuando lo presenta de esa manera. Porque no es cierto. La copa de leche, los comedores escolares, no son para “los pobres” sino un derecho de los niños y de los jóvenes.
Tenemos que cambiar fuertemente en lo cultural, porque sino los estigmatizamos y eso no ayuda, perjudica seriamente la buena alimentación de niños y jóvenes” nos comentan en off pero con voz clara y sentido común, esperanzados en un cambio social y cultural en las comunidades.
Es claro, que una buena alimentación en las escuelas asegura un mejor rendimiento escolar.
Incluso en nuestra provincia y a nivel nacional, la Universidad Nacional del Litoral y legisladores en los niveles provincial y nacional, han presentado proyectos integrales que el Estado debe discutir y sistematizar, simplemente porque los tiempos han cambiado.
La familia de 1970, no es la del 2018. Y no volverá a serlo nunca más, por imperio de los tiempos y de la historia de la humanidad.
Cuando se comparan los niveles educativos de Alemania o Estados Unidos con Argentina, sería bueno saber con qué niños se hicieron y bajo que circunstancias culturales, sociales, económicas, históricas y alimentarias.
Bajo qué nivel de organización familiar en todo su contexto pero también bajo qué condiciones generadas por el Estado Nacional, Provincial y Municipal, y eso va desde las condiciones edilicias, hasta el nivel de pago de sus docentes y pasa por la calidad alimentaria de sus estudiantes.
No son problemas de “sistema” y que cambiando la forma de enseñar matemática o lengua, mágicamente los chicos van a aprender mejor. Eso no es cierto, es un acto de ignorancia.
Incluso hasta la cuestión ambiental tiene su valor, porque si el calor es de 40 grados dentro de un aula y no hay ventiladores; un frío de 3 grados bajo cero y no se puede usar el gas porque es prohibitivo, o los chicos son fumigados en las escuelas rurales, difícilmente puedan compararse en matemática o en lengua con los chicos alemanes o con la educación inglesa.

Necesidades
Por ejemplo y es claro, que la implementación de la copa de leche en la Escuela modifica el esfuerzo.
Hay personas que ordenan, sirven y lavan copas y platos y trabajan horas por los chicos en un servicio desde el corazón.
Sin dudas, el Ministerio de Educación de nuestra provincia lo verá a tiempo, y deberá crear al menos un cargo.
Es el personal escolar el que está sobrecargado con este servicio en estos momentos y la situación en el tiempo no se podrá sostener, sin la herramienta de un cargo al menos.
Es una realidad a la cual el Ministerio de Educación de la Provincia deberá responder a la brevedad.
Una mano es bienvenida
Como toda idea nueva, ser mirados por la comunidad educativa y la sociedad en general, ante esta etapa pionera de conseguir derechos y ejercerlos para bien, la ayuda de la sociedad esperancina no sólo debiera ser cultural, sino también solidaria. Porque puede ser un punto de partida para cambiar realidades en otras escuelas que también tienen estudiantes secundarios que necesitan de esta implementación alimentaria, por diversas razones de la organización familiar actual y la que vendrá.
Más, por ejemplo, cuando hay escuelas que tienen doble turno y los chicos no tienen ni tiempo para comer al mediodía . Hay chicos que recorren en bicicleta 5 kilómetros para volver a su casa y otros 5 kilómetros para retornar a la escuela o ir al centro deportivo donde hace gimnasia. Si esa es la imposición del Estado, también el Estado debe hacerse cargo de que sea posible.

Se necesita…
Además del cargo a crearse por el Estado Provincial se necesitan vasos, utensilios de cocina, repasadores, servilletas, chocolate, café, té, masitas y otros etcéteras. Y está demás decir que los esperancinos tienen un buen corazón, ya probado, en todos los niveles sociales a los cuales pertenecen y seguramente esa respuesta va a ser cubierta en corto tiempo.

Daniel Frank

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